sábado, 20 de noviembre de 2021

Hojas secas

"El beso", por Francesco Hayez (1859)


Nada es para siempre, 

y por ello, 

decidí guardarte

no como un "a veces"

ni como un "mientras tanto".

A ti te guardo como vino

hasta que llegues al punto ideal

de añejamiento.

Quiero reservarte para un buen momento

en el que ambos brillemos:

Un momento de celebración,

uno de renacimiento.

Hoy yo soy opaca

y tú, intermitente.

Dejaré que te equivoques,

que tu frente se arrugue

y tus párpados caigan.

Que te llenes de errores 

que te enseñen a, finalmente, 

poder tenerme

y no dañarme.

Dejaré que el sol baile con la luna y la tierra

unas cuantas veces más 

para abrir mi capullo

y aterrizar en tus brazos.

Hoy eres libre.

Hoy te dejo ir, para que explores

algunos otoños

y los estudies minuciosamente

para que los recuerdes al tomar mis manos

cuando sea el momento.

Pues algún día, cariño mío,

tú y yo

seremos perennidad sobre hojas secas.