
Y cuando empezó el amor, empezó la desgracia. Así de simple.
Lo que las personas callan es sólo un poco más de carga interior que constantemente queremos vomitar aquellos que callamos. Aquellos que piensan que las palabras no son suficientes para decirlo todo, y he allí el principio de la historia sin fin del alma, mas no del cuerpo. Un alma que se reencarna en café, papel y lágrimas. Un alma que suspira, que sueña, crea y destruye. Un alma que vuela, que se equivoca, que perdona y castiga. Un alma en un eterno purgatorio, que es el de la vida cotidiana. He aquí mi primer poema de amor. Escrito el día 18 de noviembre del año 2005. Dedicado a una persona que mencionaré una que otra vez, en el transcurso de mi vida, y quizás también, en este sitio web.
Poema n° 1 (fragmentos, o mejor dicho, lo que me pareció no tan patético...)
Si supieras lo mucho que te amo
Y que cada día sin ti es una piedra más en el saco
que llevo sobre mí inevitablemente:
Un peso del que no me liberaré.
(***).
Si esas aparentes almas inocentes
no hubiesen quebrantado tu espíritu
o ilusionarte con un mundo perfecto
no habría pantanos, sino un verde prado;
no habría invierno, sino primavera;
no habría odio, sino amor.
Si estuvieras junto a mí
o pudieras ver que por ti dejaría todo,
si te tuviese entre mis brazos
y te abrazara fuerte para demostrarte
que quisiera detener el tiempo
y quedarme así, junto a ti,
quizás me dieras una rosa
aunque tanto tiempo siendo
un príncipe frívolo y álgido
no sepas lo que signifique realmente.
(***)
Todo lo que sé es que te amo.
No sabes qué significa eso, lo sé
y también sé que no puedo demostrártelo,
pues el mundo real nos divide en norte y sur
y me separa de ti para siempre
impidiendo curar tus heridas
así no tenga título de médico-cirujano;
o apoyar tu cabeza en mi hombro
y llores negras lágrimas sobre él.
Te amo tanto que tu frustración
es también la mía, y al triple,
pues soy inútil al no poder hacer nada
para sacarte del laberinto interminable
en el cual guardas la pena,
el odio,
el rencor,
la descepción,
el desencanto.
Vives en una laguna de turbias aguas
y no puedes salir de ella.
Te escondes como un pez malherido
y por entre frías aguas ocultas tus heridas,
las que también son pedazos de piel
cortada por ti mismo en tus pensamientos.
Eres una gota de lluvia sobre un hoja
ennegrecida por la contaminación,
una lágrima del cielo que lentamente se desliza
abriendo a su paso un novedoso verdor
aunque a ti realmente no te importe.
Tú sólo piensas en si caerás o no...
No dejes que el miedo ni el dolor
apaguen la aureosa luz que irradia tu espíritu;
si quieres llorar, hazlo;
piensa que las cosas mejorarán mañana
(***)
No tropieces con el mismo obstáculo
y no derribes mi mundo con más pena.
Yo te amo, ¿Qué más te puedo dar?
Es lo máximo que puedo entregar de mí,
y verás algún día que realmente es sólo tuyo
y que mi amor por ti sobrepasa todo,
hasta los límites no descubiertos o imaginados.
Realmente te amo y no me arrepiento de hacerlo,
y sólo deseo verte pronto
para poder demostrártelo finalmente.
***
Mediocre, redundante, absurdo y algo humillante. Cuando una niña se enamora por vez primera, suele cometer estos garrafales errores compositivos, gramaticales y estructurales. Otro día analizaré este poema reparando en cada tonteria que escribí en ese tiempo sin pensarlo mucho, sólo sintiendo. He aquí un ejemplo de que los sentimientos conducen a errores según lo inmmaduros que sean. Niña tonta....