
Huele a mar,
huele a sur,
huele a plantas de algodón.
Busco aquí,
busco allá
pues tu espectro ya murió.
Enttiérrame viva, amigo mío,
en el recuerdo del amor
sabes que ya por ti no vivo
pero tampoco habrá rencor.
Veloz muerte,
lenta vida,
¡cómo es cuando estás ciega!
Cuento días,
lloro noches
no me incites en volver.
Secuestro mis penas, no las quiero,
y las liquido entre tu voz;
demos vuelta al cementerio
entre la guadaña y la hoz.
Bulla oigo,
mil texturas,
y te veo entre mil tontos.
Huele a mar,
huele a sur,
y me hago trizas cual carbón.
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