jueves, 29 de abril de 2010
Se busca...
Caos de muerte, cuando se te tapan los oídos y no puedes oír a la naturaleza gritar por tu ayuda. ¿Cuánto tiempo más contaminaré mis pulmones con este gris veneno vaporoso y amargo, dañando el verdor que, paradójicamente puede ser venenoso? Dime tonta, querido. Y yo te responderé idiota, porque tú no sólo te contaminas. Te matas. Y por ende, me matas a mí. Matas la naturaleza del mar y del campo que nos hicieron vivir brevemente una infinidad de pasiones y amor puro. Más puro que la atmósfera de este planeta cochino que recorríamos madrugadas siendo únicos. Matizándonos con la noche y con la gracia del sonido de altísimos eucaliptos susurrando ante una suave brisa, que fue como tus suspiros haciendo eco a los míos cuando nos entrelazábamos formando una nueva atmósfera. Una cálida y perfumada de chocolate, hasta que nos arrojaron al mar, del que pude salir solitaria y hasta ahora no te pude encontrar, por su infinita profundidad...
viernes, 23 de abril de 2010
Amor de psicópata
El rasguño de hormigas en mis brazos
es más que olfatear estragos del pasado.
Yo lo veo y lo retengo con mi aliento.
Grito que me mires, pero no puedes escucharme.
Grito tan fuerte que nadie me oye.
Imagino... ¡¿Qué no imaginaré?!
que tus labios se desprenden de tu rostro y los mastico
e inflo globos de agua que mueren en el cielo.
Me elevo. Y duele la lluvia que va en sentido contrario.
¿Cuános animales veo desde aquí?
Y a ninguno yo deseo. Sólo a ti.
martes, 20 de abril de 2010
Alcaloide fenantreno del opio
No necesito bañarme en té para envejecer
ni condensarme en nubes para llover.
No pido gracia, pido perdón.
Si no hay perdón, entonces dolor.
Dolor que sólo a mí se dé eternamente
y ningún martirio más en tu mente.
Que ángeles pulan tu perfección
y que tus piernas sean cola de pez.
Guarda los miedos y entierra al demonio
que no hay más razón por la cual yo te lloro.
No necesito ser herida abierta para arder
ni que me llenen de libros para aprender.
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domingo, 18 de abril de 2010
Odio el odio. Por eso me odio. Porque te odio.
Escrito el 03/06/2009

No es creadora de mis obsesiones, mas sí de mi autodestrucción. No puedo entender cómo puedo odiar algo que daño no me hizo y, sin embargo, me ata a una cruz en la terraza, mientras el sol me provoca quemaduras de tercer grado.
Odio el odio. Por eso me odio. Porque te odio.
La sustancia mas impura del ser, la siento en mi estómago revolverse como una serpiente enclaustrada. Encuentro razones para satisfacer mi fetiche de verte derrumbado, y no sólo a ti, sino a la masa de gente que me crea una casita de dulces como la de Hanzel y Grettel. Casita de mierda, que igual te derretirás con el sol y dejaras mi piel pegajosa. Casita de caries. Casita empalagosa.
Odio el odio. Por eso me odio. Porque te odio.
La sustancia mas impura del ser, la siento en mi estómago revolverse como una serpiente enclaustrada. Encuentro razones para satisfacer mi fetiche de verte derrumbado, y no sólo a ti, sino a la masa de gente que me crea una casita de dulces como la de Hanzel y Grettel. Casita de mierda, que igual te derretirás con el sol y dejaras mi piel pegajosa. Casita de caries. Casita empalagosa.
Y como una anfitriona agradezco a esas ninfómanas por hacerme sonreír al saber que están embarazadas, llorando al no tener dinero para un aborto. Esas ninfómanas que reían a carcajadas de mi torpe comportamiento. La venganza es mas dulce que su casita de mierda. Y no empalaga. Y maldigo a la amiga ingrata, que indigna es de llamarse amiga mía, pues sólo ha de buscarme en su miseria. ¿Y en la mía? Solo le importan sus noviecitos de 5 meses que dicen ser el amor de su vida. Pobre cabeza hueca. Eres nada. Terminarás embarazada. Suelto una carcajada ante ello.
Y mi remordimiento concluye en depresión. Culpabilidad.
Malos pensamientos son todos aquellos, y así mi bipolaridad no cesa. Me odio.
...¿Ouch?
Hoy amanecí con tortícolis. No puedo mirar hacia atrás sin tener que mover todo el cuerpo. Para empezar ni debería mirar hacia atrás. Hacia un pasado que ahora sólo me aumenta la migraña horrorosa que estoy teniendo por culpa del quinceañero de la vecinita...
domingo, 11 de abril de 2010
Alicia en el país de las maravillas
No cabe duda de que es de mente demente, o demente de mente? Cuando quieras puedes visitar al señor de orejas grandes, a menos que huya. El señor cuyos ojos destellan como rubíes asesinos, desechando toda esperanza de inocencia. Alicia, no vayas por allí, que puedes salir lastimada. Pero ella quiere salir lastimada. Quiere probar aquellos hongos que la hagan sentirse más pequeña, y entrar por aquella puerta por la que huyó su misteriosa víctima. Ella no se reduce, pero sí su cerebro. Da vueltas después del "trip" y siente que es microscópica. Limpia su nariz bruscamente y sigue su camino.
Se oye un xilófono. Un sonido dulce, pero ella lo oye terrorífico. Quizás tuvo un mal viaje.
Y el azul personaje de curiosa flacidez se le presenta. Alicia se siente excitada con su fálica figura. Es extrañamente curioso el efecto de ese diminuto champignón.
- Cof, cof...
Alicia se ve rodeada de blancos fantasmas que salen de la boca de la oruga al aspirar de aquella extraña pipa, cuyo nombre exacto desconozco.
- ¿Donde encuentro al señor conejo?
- Lejos de aquí. Muy pero muy lejos de aquí.
Ella se fue directamente a un llano tallo de floripondio, para bailar en él, como toda una puta.
La oruga ríe al verla bailar torpemente. Y ella desaparece en su zigzagueante rumbo. ¡Cómo extrañaba al conejo! de hecho, ella amaba su presencia. sus ojos rojos. Y su obsesion con el tiempo.
Y vio a otro amigo, cuyo sombrero no ocultaba sus ojos saltones y sus guantes, sus manos exageradamente temblorosas. Y la liebre, la mascota que lo acompañaba, la vio limpiarse la nariz con violencia y se dio cuenta de lo que ella quería. Entonces tomaron el té, bajo los aromáticos floripondios y hermosas amapolas en su jardín delicioso. Poner un dedo sobre el azúcar que cayó en la mesa y chupar el dedo era una manía. así como su fama de cocainómana. Alicia continuo por el sendero, luego de tomar el té, y atravesó dominios prohibidos. Y fue allí cuando esa mujer vestida de rojo, que era la máxima autoridad de las maravillas, le cortó la cabeza. Desde el suelo miraba Alicia. Sin poder moverse, pues cuerpo le faltaba. Sentía cómo éste, lejano, se atragantaba con la sangre, y moría. Su cabeza aún viva, y sus ojos desorbitados gritaron a la bruja la devolución de su cuerpo. La reina de corazones se agachó ante su cuerpo y con sus manos acarició la suave espalda de la muchacha. La miró con deseo. Con perversión y lujuria. Y el señor conejo no volvio. Se fue para siempre.
miércoles, 7 de abril de 2010
Bocetos incompletos (a excepción del tuyo)4 Final
Y te perdí. Pero la historia no termina así. La envergadura de mis brazos no era suficiente para darte el calor que requerías. Las pintorescas caminatas se convirtieron en hóstiles travesías sin ti, hasta sentir que la gente se desvanece y el peligro está a milímetros, y al mirar hacia arriba se desvaneció hasta el mismo humo. Lloré en blanco y tapizé sin aclarar las calles por las que me perdí literalmente. Quisiera ser blanca totalmente, y volátil. Quisiera ser el flechazo en tu frente o por qué mejor no, lo seas tú en la mía. Ser la heroína en tu historia y ralentizar los momentos en que sonreías con pureza, olvidando incluso la lentitud del tiempo y la diminuta ciudad de la que fuimos dueños. Arrancaría mi piel y la daría como una ofrenda a deidades, sólo por retroceder unos meses. Sólo unos cuantos.... Para conocerte otra vez, o por qué mejor, no conocerte. Y solo esperar a la siguiente vida para buscarte, encontrarte antes de que pruebes la manzana, y sintamos vergüenza, sintamos los miedos, y seamos, para siempre, almas sin paraíso. Como ahora.
Bocetos incompletos (a excepción del tuyo)3
Cuando la vida es bella no es color de rosa. Es azul añil con púrpura y cerulio. Porque siempre pensé ser inmune a las drogas, hasta que te amé. Así mi dependencia se convirtio en un enorme ojo plateado que desde el cielo proyectaba su gracia, como el regalo de dios a la manifestacion mas grande del amor paradójicamente anti-amor. Era el viento lo que nos llevaba y lo poco que me molestaba tomar tus manos sudorosas. porque lo eres todo.Perfeccion despues de los miedos es algo poco común, pero sensato. Lágrimas de felicidad. No son rojas. No negras. No transparentes. Son plateadas, como el ojo, que traicionó nuestra confianza luego del amor.
Se escondió el muy cobarde, pero espero cada ciclo su apertura, para volvérmelo a encontrar. Para devolverme la plata líquida de tus manos. Para aprisionarte a cada paso, y suspirar entre tus labios.
jueves, 1 de abril de 2010
Bocetos incompletos (a excepción del tuyo)2

Poco a poco me iba desvaneciendo, y me escondí en una cueva de granito que encontré en mi camino, cuyos habitantes fueron acogedores en todo aspecto. Una estalactita cayó en mi muerto cráneo, y mi cabeza se fue hacia atrás, donde por fin te pude ver.
Eras el ser mitológico más radiante en aquel desolado lugar. Hermoso. Tus cabellos caían sobre mí y su aroma me hizo elevarme. Me dio alas que me llevaron a ti y tomé tus manos ásperas para besarlas e idolatrarte como a una divinidad. Tu mirada de onix penetró hasta mi sexto sentido que en tu tacto fue como la transpiración de las nubes. Algodones celestes entre tus brazos al compás de la percusión de tu pecho. Bellos momentos a tu lado que ocultaba un humo extraño. Verde. Y empezé a odiar el verdor.
(Continuará, tengo sueño...)
Bocetos incompletos (a excepción del tuyo)1

Cuando vino la bestia y despiadadamente arrancó mis entrañas, la única tibieza fue la de mi sangre que fluía por entre mis senos, y se congelaba a cada centímetro de deslíz por mi cuerpo. Días fatales. Días en los que muerta estaba, destrozada por dentro. Pudriéndome como un eterno cadáver que aún conservaba algo mínimo de existencia, como el polvo de sus huesos. Un cráneo vacío y sin entrañas.
La túnica azul del silencio

Se desfazan las manecillas del reloj y me quedo a tientas bajo luces de velas, mientras la cera caliente cae en mis brazos bronceados por este maldito verano que no me permite ir a buscarte con mayor sigilio. Como una detective en búsqueda de un peligrosísimo asesino en serie, el cual me detiene el pulso con tan solo mirarme. Mis ojos estan rojos como los tuyos, pero no con las pupilas dilatadas y, sin más que decir, camino de regreso creando un riachuelo más entre tu casa y la mía. Uno que el sol maldito secará y reflejará la luz de la luna. Tanto que querías tenerla a tus pies, allí te la dejo, reflejada en el piso al menos esta noche.
El tráfico de cucarachas y sinfonía de grillos me acompaña en mi soledad infinita. Al menos estos horrendos personajes no hacen daño. No hacen daño como tú y tu insana hermosura...
Es increíble ir a buscarte estando tan cerca y no poder encontrarte en tan solo unos metros de distancia. Dentro de una cueva te confundes con miles de murciélagos de entre los cuales no puedo distinguirte, porque todo está oscuro. Oscuro como tus ojos. Pero no es ya esa hermosa oscuridad que había cuando me mirabas atentamente al escucharme hablar nimiedades. Ahora es la penumbra total. Sin luna. Sin azul. Nigérrima.
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