miércoles, 2 de septiembre de 2015
Mirarte. Observarte.
Una cosa es mirar; otra, observar. Y es que todo este tiempo, sólo te miraba. Hoy te observo y disfruto de cada centímetro de tu ser. Te observo cuando ríes, te observo cuando lees, te observo hasta cuando estornudas y suspiras. Cada imagen que tengo de ti es mágica, me transporta hacia una libertad maravillosa, me atraviesa como una estrella fugaz a la inmensidad. Cada imagen tuya es un movimiento de tus manos en el interior de mi estómago. Revoloteas como un gigantesco insecto en mi cabeza, a veces en mi vientre y, a veces, un poco más abajo.
Hoy te observé por primera vez, y me enloquecí en el envoltorio de tu abrazo, en tu nemorosa cabellera y la fragancia de tu cuerpo. Hoy te observé por primera vez, y es mi condena, ya que necesitaré fuertes dosis de tu imagen por el resto de mi vida.
lunes, 31 de agosto de 2015
Te odio (Escrito el 7/12/13 a las 03:25 am.)
Son como pequeños fantasmas en mi estómago que están desesperados por salir, pero no encuentran escape. El dolor de cabeza supera mis peores fantasías acerca del infierno y las espectativas del sufrimiento en él. No hay salida, y la única que existe, se me va de las manos mientras los días pasan. Y te odio.
Ya no esbozo una sonrisa cada vez que te recuerdo, ahora siento náuseas y sólo puedo imaginarte indiferente a mi sufrimiento. Ya no apareces sorpresivamente, rebalsando de felicidad cada vez que te abrazo. Ahora ni siquiera apareces...
Litio, Alprazolam, alcohol y sueño eterno, ayúdenme. La vida se me hace insoportable, me siento cada vez más herida por dentro. Todas mis cicartices se han vuelto a abrir para no cerrar, me desangro de desesperanza y de ira. Sólo sé que te odio y que cada vez amo más odiarte. Sólo así podré romper las cadenas que me atan a ti. Sólo aborreciéndote podré olvidarte, como tú a mí me olvidaste. Sólo con la misma indiferencia con la que me recuerdas lograré sanar, porque estoy enferma, enferma de ti.
Todo me lo quitas. Nunca tuve nada tuyo, nunca tuve un abrazo, ni una caricia o un beso, siempre todo fue para quedar bien ante los demás, pero nunca nació de ti...
Por qué recuerdo sólo las cosas horribles que me hacías? Por qué no puedo recordar lo bueno, lo grato en ti? Es porque acaso no existió?
Renuente como tú mismo eres. Hoy te largaste para siempre, porque yo lo decidí.
Decidí no perdonarte más.
Colgué el abrigo que me protegía de las repulsivas palabrotas que usaste para ahuyentarme, y aquí me tienes: indómita e iracunda, con ganas de nunca más volver a verte.
Estatua de Hielo
Van cayendo cenizas de mi cuerpo que se incendia al friccionar cada recuerdo con el ardor de una pasión ya muerta. Me encuentro aciaga, perdida. Mi cabeza es un salar infinito de lo que alguna vez fueron lágrimas; ya se secaron, pero sigo caminando sin rumbo sobre ellas. No te encuentro y no creo que pueda encontrarte ni en mi más remota pesadilla. Porque ahora es allí donde gobiernas: en todos mis malos pensamientos, en mi paranoia y los estragos de amargura que ocasionaron tus promesas incumplidas.
Te amo, pero mi amor es letal, es terrible, es escalofriante. Mi amor está dentro de un gigantesco iceberg en un reino donde el invierno es eterno. Tú tomaste el último pedacito de mis buenas intenciones. Te llevaste lo que quedaba de inocencia en mi alma putrefacta, y lo escondiste para disponer de él cuando te convenga, cuando desees sentirte amado y para no sentirte sólo. Sigue haciéndolo y verás que ese retazo, poco a poco se irá desgastando, hasta que no quede nada de él y yo me convierta en aquello que, por fin, tanto tiempo estuve esperando: una estatua de hielo.
miércoles, 22 de julio de 2015
No puedo.
Se fue el hambre, se fueron las ganas de caminar, los sueños, los pensamientos... Todo se fue.
Mis pies se deslizan bajo las sábanas mientras cierro mis ojos, No pienso ni en él ni en nadie. Sólo quiero vaciar mi mente y darle un periodo de desintoxicación.
veo cómo se oscurece mi cuarto, la luz va desvaneciéndose a través de las cortinas y poco a poco, paso de tornarme amarilla a azul. Soy un inerte fantasma, una densa nube que inhala y exhala a duras penas, pero no estoy triste.
domingo, 12 de julio de 2015
Malos pensamientos
Mi rostro está lleno de arrugas que representan el llanto de ayer, los malos momentos que alguna vez atormentaron mi vida; la depresión y las cápsulas que irritaban mucho mi estómago, con la promesa de hacerme sentir mejor. Nunca me hicieron sentir mejor.
Mi corazón yace vivo en un rinconcito de mi habitación, bastante tranquilo y sobrio, a pesar de parecer más una desagradable masa sanguinolenta, llena de costuras y cicatrices. Recordé que estuvo hecho mierda muchas veces; era comprensible que se haya deformado con el paso del tiempo, pero seguía palpitando con mucha vitalidad y al unísono con el reloj.
Pensaba en él muy seguido, estaba empezando a invadir mi mente como aquellos amores de antaño por los cuales me obsesionaba con amar, pero a él no quería amarlo, y esa era la gran diferencia. Yo sólo quería tocarlo, quería saciar mis instintos más bajos y libidinosos con él. Sólo quería que fuera mío por un breve instante, quería que se retorciera de placer mientras lo cabalgaba al compás del titileo de las velas. Quería que intentara arrancar mi cabello, que me mordiera, que apretara muy fuerte la cima de todas mis curvas y se alimentara de cada centímetro de mi cuerpo. Es en esos momentos que siento cómo un riachuelo de fruición hace cosquillas entre el candor de mis muslos y lo dejo ahí, como un breve escape de la aburrida rutina que es esperar a mi amado.
Algo (escrito el 24/02/2010)
Expulsaré de mi garganta
aquellos versos que te matan;
resucitaré almas muertas
para que de verde vistan ellas
escucharé yo entre tus cánticos
del más allá aquellos mitos
y extraviaré todos mis miedos
para que ya no sientan celos.
En mi almohada hay una historia
en la que nada tiene gloria
pero ya están todas deshechas
como cuando un témpano deshiela.
Y es que no hay nada si te pienso
pues afuera nada veo
solo más gente silbando
esos tus malvados cánticos.
El título: mi cara sonriente.(escrito el 28/08/2010)
Canto y tarareo una melodía eterna con tu nombre, con millones de notas
Sol, la, si, do, re, mi, fa, tono, tono, semitono... Blah, blah, blah!
ante una presencia de ensueño me detengo, haz vuelto a mí.
Nada se compara al regreso del espíritu más bello, de aspecto violáceo que se torna sola de verde
nada como la vertiginosa sensación en mi estómago
o el cruce de mi migraña a un radical cambio que me vuelve lúcida,
que me emborracha sin tener que haber bebido,
que me baña de agua helada en una fracción de segundo...
Nada se compara a tu regreso.
Vapor verde parte 1 (escrito el 29/12/10)
No oigo la interferencia de la tele, hasta que la imagino y la tengo ya retumbando mi cerebro. Recuerdo vagamente que estaba molesta. ¿Por qué lo estaba? mmm no tengo idea jejeje.
No me río ya con tanta emoción como antes. Ahora sólo me quedo muda, esperando que me des muestras de que ya no importa nada, pero tú también sellas tu boca. Me aburro un poco, pero sonrío aún.
Bostezo y tengo sueño, pero aún no quiero irme...
Despierto un poco de este letargo y me percato de 3 cosas: Es tarde, no estás y huele a hamburguesa. Me voy con alguien que casi ni conozco, que antes me hablaba excesivamente, pero ahora casi no. Me cuenta cosas que finjo creerle, mas no lo hago.
Dime morticia, bruja, dracula, la muerte, lo que quieras. Te concedo el permiso. Asi me daras un pretexto para tambien joderte, y disculparme robandote un beso. Haciendome la cojuda, para variar.
Final feliz (escrito el 14/04/2011)
Transcurrieron muchos años,
el dolor y los engaños
pero todas colapsaron:
finalmente te encontraron.
A ciegas te busqué
entre noches de satén
y después de un largo infierno
llegaste tú, mi cielo.
Las migrañas y el llanto
las cubrí yo con un manto,
el manto de tus manos,
el calor de tus abrazos.
Mis lágrimas secaste
y tus besos derramaste
en mis párpados heridos
el dolor se fue al olvido.
Es la magia de tus besos
dadivosos como versos,
tu cabello es mi pradera
vino, sueños y madera.
Y de oro son tus ojos,
tan hermosos y gloriosos,
tu piel, un lienzo de los años
que sin mí has desgastado.
Si tan mal escribo ahora
es por culpa de las drogas
que maté porque eres tú
quien me llena de su luz.
El hechicero
Eres como esas tardes en las que el calor es muy fuerte, y empieza a llover sorpresivamente, así como también el rayito de sol que espero al doblar cada esquina: tibio, fresco pero siempre reconfortante. Mi ansiedad crece impetuosamente, mientras un hormigueo desciende de mi vientre a mi sexo al ver cómo te acercas a mí. Cada paso que das me anticipa a tus besos, a los cuales me he vuelto inevitablemente adicta, mientras mi mente se borra por completo para darle lugar a ese secreto, que eres tú.
Eres mi secreto favorito, el más placentero y sublime de todos. Eres reliquia de mis deseos más profundos y mis pasiones más lascivas. Me matas de una manera tan dulce que me enamoré de mi propia muerte. Hazme tu prisionera, tu esclava en la lujuria y deja que impregne mis manos de ti, mientras me ahogo y muero lentamente al sumergirme en tu pelo nigérrimo, como todas las noches en las que hemos decidido encontrarnos para fusionarnos y convertirnos en ese santuario de puro deleite, una llama que juntos hemos creado con cada encuentro, y cuyo resplandor ha sido envidiado hasta por el mismo sol.
sábado, 11 de julio de 2015
Introducción a Carmelina Nostalgia Reyes

Carmelina es una bruja que transormaba horribles hongos alucinógenos en frescos chocolates, salvando así la vida y la mente de sus camaradas al intentar hacer cosas malas. Ella vivía feliz en su atuendo negro, sonreía siempre que podía hacerlo y con sus poderes hacía reír hasta al más serio.
La gente solía prejuzgarla, pero cuando se daban cuenta de que ella no era mala, la apoyaban y la aceptaban dentro de su reino. Carmelina era muy feliz, excepto cuando finalizaba el año y perdía sus poderes durante el periodo de navidad, hasta pasado el año nuevo. Era allí cuando sufría de una depresión que podía ir desde la levedad hasta la severidad. Ella sólo se sentaba allí, se congelaba frente a la ventana esperando el retorno de su poder maravilloso. Su felicidad.
domingo, 22 de marzo de 2015
La despedida
Tu beso en mi mejillla ha sido el derrumbe de nuestra historia. El amargor de tu adiós, el suplicio más abominable de mis noches sin ti.
Hoy te di mi adiós. Lo hice dulce, con sobrante amor que ya no cabe en ti. La perennidad en la hermosura de tu mirada quedará para siempre en mí, será una obra de arte que intentaré plasmar en mis sueños, en los cuales ni siquiera conseguiré emular.
Tu adiós fue silencioso. Fue más doloroso que los adioses de muerte, y es porque ambos estamos muertos en vida: tú y yo. Muertos en desilusión. Muertos en desconsuelo, en engaño y traición.
Nuestro adiós no se resumió en odio, sino en paz. Una quietud peligrosa, que tal vez cese en la tortuosa eternidad de nuestra soledad. Separarnos es el más cruento acto de cobardía y egoísmo, pero al mismo tiempo, será lo que nos haga tomar rumbos sensatos. Tal vez algún día nos pertenezcamos otra vez, y culminemos con ésta terrible injusticia, de estar tú sin mí y yo sin ti.
Hoy te di mi adiós. Lo hice dulce, con sobrante amor que ya no cabe en ti. La perennidad en la hermosura de tu mirada quedará para siempre en mí, será una obra de arte que intentaré plasmar en mis sueños, en los cuales ni siquiera conseguiré emular.
Tu adiós fue silencioso. Fue más doloroso que los adioses de muerte, y es porque ambos estamos muertos en vida: tú y yo. Muertos en desilusión. Muertos en desconsuelo, en engaño y traición.
Nuestro adiós no se resumió en odio, sino en paz. Una quietud peligrosa, que tal vez cese en la tortuosa eternidad de nuestra soledad. Separarnos es el más cruento acto de cobardía y egoísmo, pero al mismo tiempo, será lo que nos haga tomar rumbos sensatos. Tal vez algún día nos pertenezcamos otra vez, y culminemos con ésta terrible injusticia, de estar tú sin mí y yo sin ti.
viernes, 20 de marzo de 2015
Tú no me amas
Tú amas una idea. Amas tomar los hilos y manipularme a tu antojo. Amas una ilusión, una posibilidad. Una interrogante no resuelta en el enigma de mis expresiones faciales.
No me digas que me amas, eso duele. Siento que no puedo darte lo que quieres, no puedo ser el repuesto de aquellas piezas faltantes en tu alma.
No me ames más. Yo he trascendido a ti y a las heridas incurables que me propinaste mientras yo sí te amé. Porque te amé, y muy por encima de lo que el amor denota en sus miles de manifestaciones terrenales.
Tú no me amas. Sólo soy una reconfortante verdad que tú creaste en tu cabeza, una que ya no existe. Una que se fue para siempre.
No me digas que me amas, eso duele. Siento que no puedo darte lo que quieres, no puedo ser el repuesto de aquellas piezas faltantes en tu alma.
No me ames más. Yo he trascendido a ti y a las heridas incurables que me propinaste mientras yo sí te amé. Porque te amé, y muy por encima de lo que el amor denota en sus miles de manifestaciones terrenales.
Tú no me amas. Sólo soy una reconfortante verdad que tú creaste en tu cabeza, una que ya no existe. Una que se fue para siempre.
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