Letargo es cuando el tiempo se detiene
pensando en ti.
Cuando el crecimiento de las flores
y las nubes se quedan estáticas,
bloqueando el sol.
Cuando las noches se hacen eternas
y gélidas,
sin algo tan simple
cómo el calor de tu abrazo.
Letargo es aquello
que concluye en tus silencios,
que detiene mi jornada
y mis pies ya no adelantan
la rutina que hoy
me tocó.
En una palabra
intento yo invocarte,
más no soy tan importante
como los años que retuviste
en esperanza.
En una mejor posibilidad.
En un mejor amor.
¿Cómo explico yo
al mundo, a la existencia
que nadie más te amará
como la incierta inmensidad
de todas las almas
comprimidas en mí,
prisioneras de mi conciencia
y que gritan, a todo dar,
lo que yo podría darte?
¿Cómo decodificarías
mi ilusión
transformada en realidad;
una que podría hacer tangible
sólo para ti?
¿Cómo convencerte
de mí
de nosotros?
¿Cuándo será aquel final
en que seamos tú y yo
o tu sin mí, jamás?
¿Cómo ya pudiste verlo
o cuándo, finalmente
ganes tú
y conmigo, tú
jamás?
