jueves, 28 de octubre de 2010

Madrugadas


Mi nariz sigue helada como siempre, a pesar del enredo de una manta en mi cuerpo, los pies descubiertos, el alma en reposo.
Una parte de mí reacciona en medio de la densa oscuridad de la noche, la cual se convierte en una llanura que decido atravesar. Las cortinas rozan mi cintura como gigantescos pétalos al viento, y yo, la abeja obrera que busca polen para llevártelo a casa, en medio de la madrugada. No quiero soñar más contigo. Es bastante tortuoso hacerlo.
Entonces camino en la oscuridad, repentinamente oigo el lejano eco de un tren, grillos y risas casi ausentes al panorama silencioso. Me quedo en la ventana y observo la pista, la cual se llenó con tu gracia hace ya tanto tiempo, tanto que parecen décadas. Odio la inmortalidad.
Todo se ve naranja y negro. Y un poco gris. No hay otro color. Mi piel se torna anaranjada como hierro incandescente. Está tatuada con el roce de tus manos ásperas, que arrancaron mis ojos, mis manos, mi nariz, mis oídos y mi lengua. Todo es tuyo ahora. No siento nada más, sólo aquello que gira en torno a ti.

martes, 5 de octubre de 2010

Ja... Ja... Ja. TE GANÉ!


Hoy soy feliz. Y tengo una pequeña certeza: Cada vez que te vea, me iré corriendo.

Prometo no reclutar a más amigos en tu búsqueda, ni darles a todos la orden de matarte, echándome a mí la culpa. Los liberaré hoy a todos, y serán recompensados con una gratificante noticia: soy feliz, y todos juntos lo seremos también.
Copa.
Botella.
Vino.
Salud!

Y feliz cumpleaños a alguien que adoro y es uno de mis más preciados tesoros, que se encuentra muy cerca. Resplandeciente como un diamante. Más que todos los astros comprimidos en uno solo, alguien que admiro, comprendo, acompaño y quiero muchísimo.:


Sinopsis de un querer

Tentarte a la risa
sin más malicia
es verme triunfar
al verte ganar.

Ceder mis pasos
a unos retazos
inmunes al tiempo
que hoy está lento

Carente de mal,
contorno ultramar
sonríes inocente;
tus manos, valientes

Estar yo sin falta
cuando algo te falta
imagino abrazarte
y, tambien, indagarte.

domingo, 3 de octubre de 2010

me tienes hasta la coronilla...


No puedo contener por más tiempo la ira. Siento cómo nace desde mi pecho, recorriendo mis hombros y mis brazos, hasta filtrarse por la punta de mis dedos, a los cuáles yo ataco. Sin pensarlo obtengo lo que quiero: un dolor exquisito que puede ocultar tu risita asquerosa.
Son como trozos de metal oxidado, tus cuerdas bucales, que al friccionar me exacerban hasta incendiar mi mundo interior, uno en el que tú eres el único pequeño montículo de basura.
No es bueno odiar a alguien que nada te ha hecho, por eso no te odio. Pero aborrecer a alguien que te aborrece es sólo hacer justicia.