Del cielo me caen sonidos,
una percusión de estrellas fugaces
y pedacitos de verde y azul
centellando en mi empolvada ventana.
Y veo tus largas pestañas
cepillando mis sueños tan suavemente
que no puedo evitar dejarme caer
y enredarme en tus rizos perfumados.
Sumerjo mi pensamiento en tus ojos
cuya oscura belleza me ata a tu abrazo
y no pienso soltarte jamás,
me quedaré, porque no quiero irme ya.
Espero ansiosa la noche siguiente
para remarcar nuestros pasos en el suelo,
y no dejar de mirar tu perfil mitológico
al compás del cantar de los grillos.
Contigo el mundo podría elevar
y todos los mares podría surcar,
Porque no existe nada mas bello
que tu apacible presencia melódica.





