miércoles, 11 de agosto de 2021

Antorcha

"Somersault", óleo sobre lienzo, por Leonid Afremov

Su voz está en mi cabeza como una radio que no se puede apagar. No tengo escapatoria, y me dejo caer entre notas que me llevan como una montaña rusa a tu recuerdo.

Las emociones son fuertes y no las puedo discernir del todo. Sólo sé que cada fibra de tu pelo dejó luminiscente mis almohadas, a tal punto que ahora puedo ver en mi propia oscuridad el reflejo de tu luz, que descubrió por fin mi cuerpo y lo arropó en sus propias brasas. 

Ahora soy una antorcha, que se vuelve a encender después de centurias. Ya no importa qué tanto frío haga, ni qué tan ingrato sea el viento. Mi llama no se apaga, pues ahora soy portadora de tu fuego inmortal.

sábado, 7 de agosto de 2021

Nubes

Fotografía por: Mike Meyers (Chicago, EEUU)


No hace falta que me busques, yo iré a ti.
En éstos días de pies cansados
Y espaldas a punto de quebrarse
Te daré un pequeño privilegio
Un poco enfermo
Un poco ansioso
Me aparezco sólo a veces
Hasta que tus ganas de mí sé desvanezcan.
Tengo enormes alas ahora, 
Así que huir se me complica:
Dejo rastros de mi propia silueta entre las nubes
Y tú, allí abajo, te quedas observándolas.
Tienen la forma de mi cuerpo
Con tus caricias a punto de desvanecerse en mi epidermis.
Vamos a inventar una nueva hora en el día
Que sea nuestra hora:
Una que dure más de 60 minutos,
Una que dure una eternidad.
Vamos a inventar que en mi huida
Tú fuiste tras de mi
Y nuestras alas se enredaron en el cielo
Mientras las nubes sellaban un recuerdo
De tu añoranza.
De tus deseos por retenerme
Y hacerme tuya.

viernes, 6 de agosto de 2021

Desde las sombras.

Fotografía por: Nicholas Roemmelt (Alemania)

Hoy te observo desde las sombras. Sombras que hoy desprecias, pero que antes te refugiaban de la locura que te atormentó cuando estabas solo.

Te observo a contraluz como si yo fuera un adorno, invaluable, pero oculto en polvo y telarañas, en un rincón de un anticuario dónde todo lo que brilla está en remate.

Tú buscas un tesoro allí, a pesar de ser más hermoso que todos los diamantes del mundo. El sol se muere de envidia al tenerte bajo su merced, pues tú eres toda una constelación desafiando las leyes de la perfección. Nada te opaca, eres cegador.

Y a pesar de todo el fuego y las chispas que emites y desintegran mi piel y mi cabello, sigo aquí, inmóvil, siendo testigo de un segundo Big Bang que estalla en tu garganta y me somete a tu imponencia.

Sabes dónde estoy, sabes lo que representas, pero como todo ser fuera de éste mucho, sólo me ignoras, para continuar tu recorrido por nebulosas y auroras boreales que yo, en medio de mi opacidad, intento alcanzar.

Mientras tanto, en las sombras me refugio. Y hoy te observo desde allí, con un cigarro y las piernas cruzadas, mientras tú estás allí, frente a mí. Frente a todos. Sol de todos los universos, quédate un rato más, y déjame observarte hasta grabar tu color imposible en mi memoria.