lunes, 4 de septiembre de 2023

Del amor a las migajas

 


Me quedé colgada en los últimos sonidos

del auto que te llevó a casa.

No corrí, sólo cerré la puerta

intentando no hacer ruido con mi llanto.

Mi nariz está tapada con todos tus olores

y en mi mesa un vaso que dejaste vacío,

igual que la poca fe que me quedaba.

Me cansé.

Estoy agotada de tanto,

y mis promesas desvaneciéndose

en el humo de las velas que nos escucharon

toda la noche.

Tú y yo.

¿Por qué?

¿Por qué?

¿Por qué?

Estoy hurgando en algunos recuerdos

para saber en qué fallé

porque aunque me digas que no lo hice

es inevitable el castigo.

¿Castigo, por no darte suficiente?

¿Castigo por mentir?

Las únicas mentiras que salieron de mi boca

fueron que no quería verte.

Pero sí quiero.

Quiero devolverme a ti.

Te quiero a ti de vuelta.

Del amor a las migajas

Pero, ¿y de las migajas al amor?

miércoles, 26 de julio de 2023

Intentando (parte 2)

 


Mi estómago se empieza a revolver, pero suavemente. Ya nada es como antes y siempre llego a éste punto. Hoy muere la ilusión y nacen los estragos de la realidad.

No tomas mi mano, pero no me importa.
Caminas tan rápido que me dejas atrás, y no te das cuenta hasta que volteas y vez que estás solo, pero yo ya no acelero el paso. Dejo que me esperes. No me importa.
Los detalles son cada vez más escasos, y tampoco me importa. Estás ocupado, tanto que ni haces planes conmigo, ni me escribes, y muchas veces ni contestas. Tampoco importa.
Y si no importa es porque ya sé cómo continúa todo. Ya sé que lo único que debo hacer es matar hasta el último retazo de mis sentimientos, esos malditos sentimientos que nunca me trajeron nada bueno, hasta que me sienta segura de huir con las heridas ya cicatrizadas y no en carne viva, como cuando era inexperta.
Sé que te irás, que conocerás a alguien más joven y hermosa que yo, o tal vez más adinerada, más blanca...
El revoltijo en mi estómago cesa y ahora me recuesto en apatía y resignación. Tengo más paz que antes, porque sé cómo acaba todo. Porque sé que así acabará. No me amas lo suficiente como para desbordarte de amor como yo sí lo haría, pero ésta vez lo hago sólo como respuesta, ya no como esperanza.
Y así fue como dejé de abrazar.
Así fue como dejé de amar.
Así dejé de entregar.
Así será.
Te vi marchar sin mirar atrás, y por un momento sentí que sentías lo mismo.
Hoy por fin hay correspondencia
Porque no hay amor.
Ni tuyo ni mío.
Simplemente, nada.

Intentando (parte 1) escrito el 20/05/19



Vuelvo a llenar mi cabeza con escenarios alternativos. Mi garganta se quiebra varias veces en silencio, y veo a todas partes, como buscando respuestas... Aunque ya sé cuáles son.

Estoy al pie de mi cama, aún vestida de salir a trabajar, con un hambre voraz pero inmóvil, pensando muy bien qué podrá calmar mi hambre sin hacerme aumentar de peso. La dismorfonia cada día es más grave.

Cada vez que pienso en ti, inmediatamente sé que debo cambiar esas imágenes, y sacudo mi mano como intentando disipar el humo de un cigarro. Es inevitable recordarte en lo hondo de mi soledad.

Pero más honda es tu alma, o los vestigios de que alguna vez hubo una en ti.

Es admirable lo cálido de tu toque y aún así, saber que no sientes nada por mí. Ojalá algún día sintieras lo mismo que yo, o tal vez mejor no, porque te volverías loco.

Aún no te odio como para desearte eso.

Solo acomodo mi espalda cansada sobre el colchón, y finalmente ganó el tabaco que aspiro de tu recuerdo. Se acabaron las cosas aleatorias en mi cabeza, hoy solo te quiero soñar.

Te quiero para mí.

Cómo te hago mío?

lunes, 13 de febrero de 2023

¿Pausa o fin?

Parece que fuera libre
pero estoy atrapada.
Mi cuerpo, mi propia prisión
donde los pensamientos cada vez
son más silenciosos.

Es casi la una de la mañana
y como todo fin de semana
suena mi teléfono 
a éstas horas.
Muchas veces, sin parar.
¿Por qué sólo suena éstos días
A éstas horas?
Mi agresividad se volvió pasiva,
ahora sólo copio y pego
un larguísimo texto
acerca de trabajo
y como eso no es mi cuerpo
ellos dejan de escribirme.

De donde mis lágrimas salían
ahora hay una cueva.
Es grande y profunda.
No hay nada. No hay nadie.
Cada sonido a mi alrededor
hace eco en mi vacía cabeza,
en sentimientos inexistentes.
Mantengo mi piel salvaguardada
de manos equivocadas
y palabras falsas.
Ahora todo es falso para mí.
No importa qué tan ciertas sean
algunas cosas.
La mentira es el lenguaje del hombre
y tengo eso tan tatuado,
tan enquistado en mis entrañas
que el amor se fue.
El amor murió.
Sólo somos las frutas,
el gato y yo a salvo,
a punto de convertirnos en piedra 
pero a salvo, a fin de cuentas.