miércoles, 8 de junio de 2011

Retazos de calor


Es tu piel de fuego
un fulgor del sol ardiente.
Tu mirada, un satélite
de mi mundo silente.

Las horas sin ti,
exhalos de perdición,
que a tu paso constante
crean una canción.

Me despierto a tu lado
y me siento viva,
cada día existo más
pues tu alma es mía.

viernes, 27 de mayo de 2011

Nunca me dejes


Vuela,
risueño murciélago de ojos grandes
que en tu canto morí
al llevarme a la luna.

No tengo prisa por ir a casa,
déjame en ti,
quédate en mí.
Nunca me dejes.

Sueña,
ácidos parajes que tú endulzaste,
camina en mi gloria,
despierta en mi boca.

Desecha mis lágrimas,
dame tus manos.
Juguemos a que es eterno.
¿Será eterno?

Tuya soy.
Mío eres.
Tu risa en botón,
nunca me dejes.

jueves, 14 de abril de 2011

Adiós, inhibidores de la monoaminooxidasa


¡Pero qué satisfactorio momento de alegría! Hoy no necesito de judas para cenar, ni pan. Sólo es necesario vino.
No existe más rencor en la concavidad de mi cráneo que anule las esperanzas del bienestar emocional. No hay más odio hacia aquel simple mortal que alguna vez amé y odié por su indiferencia. Se acabó todo aquello que era malo, y ahora todo es plateado.
Tú eres plateado. Hermoso y brillante. Encontré a quien tantos siglos esperé enterrada en un profundo hoyo, casi tan putrefacta en cuerpo y alma.
Me salvaste como un jardinero que encuentra un arbusto casi seco, a quien llenó de vida otra vez. Me encontraste entre vapores y tenue en mi propio martirio.
Ya no necesito más de estas mierdas. No necesito más vapores esmeraldas, no más temblor en mis dedos, no más llanto, no más veneno. Sólo un cigarro, tus pestañas y tu pecho. Sólo tinta, tus caricias y la noche.
No necesito más.
No necesito más.

sábado, 5 de marzo de 2011

Carta a mi madre.


Perdóname.
Hoy bebí demasiado y huelo mal.
Mis ojos se enrojecieron con pecado
y reflejaron mi muerte en pleno lecho.

Perdóname,
porque soy débil ante mi propia pena.
Por no ser lo suficientemente responsable
para darme cuenta de que sigo viva,
viva gracias a ti.

No soy como quisieras
y no puedo serlo tampoco.
No soy más que una errante cazadora de sueños,
sueños que se frustran y se hunden en un vaso.
Sueños de amor y felicidad
que culminan en la resequedad de mi boca.

miércoles, 26 de enero de 2011

Negro


Láminas de lona vacías,
intactas láminas de barro
quedaron destendidas en frente de mí
como su cuerpo lo estuvo una vez.
Todos los cinco horizontes
giraban alrededor de su alma,
como la tierra al sol
Ahora el aire que saboreé y respiré ha cambiado
Oh, y lo que le enseñé fue todo
Oh, sé que me dio todo lo que tenía.
Y ahora mis ásperas manos se sacuden entre las nubes
de aquello que fue todo
Oh, todas las fotos se han ennegrecido, tatuaron todas las cosas...

Salgo a dar un paseo,
estoy rodeado de chicos jugando.
Puedo sentir su alegría,
entonces, ¿por qué me marchito?
Oh, y los pensamientos retorcidos que giran en mi cabeza
Estoy girando, oh, estoy girando.
Cuan rápido puede el sol caer
Y ahora mis ásperas manos acunan cristal roto
de aquello que fue todo
Oh, todas las fotos se han ennegrecido, tatuaron todas las cosas...
Todo el amor se volvió malo, ennegreció mi mundo
Tatúo todo lo que veo, todo lo que soy, todo lo que seré...

Se que algún día tendrás una hermosa vida,
Se que serás una estrella en el cielo
de algún otro, pero ¿por qué,
por qué, POR QUÉ no puedes serlo en el mío?

by Pearl Jam

martes, 25 de enero de 2011

Desobedeciendo a la luna.


Entre el pasto anaranjado y la inmensidad grisácea me estanco. Cruzo las piernas y enciendo un cigarro, mientras alguien me dice cosas que me hacen reír hasta toser mucho. al frente veo que hay varias personas, entre las cuales distingo un rostro conocido: el tuyo. Pero agudizo la mirada y no eres tú. Sonrío ante mi equivocación... ¿Sonrío ante mi equivocación? ¿Por qué? Porque otra vez ingerí el elixir de la felicidad, y me senté en compañía de otro murciélago para esperar al verdadero conde Drácula.
Siento cómo lo gris se torna azul y me abraza con sensualidad, y empiezo a amargar mi noche, mi madrugada. Porque te he sacado la vuelta. Te engañé con el silencio. Te engañé con el olor de los jazmines y el maullar de los gatos callejeros. Me amarga mucho, más que el mismísimo café, innecesario para mantenerme despierta hasta el amanecer. Y mi compañero me toma de la mano, incitándome a un paseo, y yo, misma cafeína humana, frunzo el ceño y paso a retirarme para seguir esperándote entre tules de colores oscuros, deslizándome en el negro espejo que refleja los faroles multicolor, casi imperceptibles e indignos de tu mirar transparente. Transparente cuando duermes. Transparente cuando me miras.
Siento que una ola de sal está por escapar de mis ojos, y logra caer una gota al tropezar. Soy miserable. Soy torpe. No sirvo para nada.
Enciendo mi música y sigo caminando entre algunos pocos espectros que, como yo, no pueden cerrar los ojos.
Dejo de tambalearme. El antídoto de mis penas murió al intentar atravesar mi hígado, leal caballero que me ha defendido de tantos malhechores, hasta quedar muy herido. Valiente él.
Y abro la puerta de mi cueva, luego de otra derrota. Otra vez no te encontré. Otra noche maldita sin ti.
Y volví a herir a mi guerrero, casi mortalmente con el hechizero líquido, contra quien no tuvo que haber luchado. Un enemigo que yo misma le puse. Una pieza más en el equipo opuesto de este ajedrez que estoy jugando contra mis propios demonios.

jueves, 20 de enero de 2011

Más tonterías


La ausencia de tu silencio
está presente en mis gritos
La ausencia de tus gritos
Se encuentra en tu fé.

La fé que me tuviste
emana una esperanza,
y aunque no tenga esperanza
me encierro en mis suspiros.

Suspiro al pensarte
y no puedo pensar más.
Hoy yo te extraño más
pero tú más te alejas.

viernes, 14 de enero de 2011

Deshaciendo mi mundo


Me doy por vencida. Ha ganado ya el terror. Han ganado las mil pesadillas que en mis escasas dos horas de sueño diarias me atormentan. Han ganado los monstruos que atan mis manos y destienden mis párpados como mis vacías sábanas. Nunca hubo nada. No hay nada. No habrá nada.
Las siete vidas se acabaron. Los pañuelos están ya empapados, mi cuerpo está casi muerto. No puedo ni caminar, ni alimentarme. Se me van las ganas de vivir.
Soy como un equino atado a una cuerda, encerrado en un cubículo con una única ventana, aquella que antes me dio esperanza, y ahora me trae miseria: Un verde campo por el cual trotar libremente. Feliz, junto a mi sol [...] pero no tengo ojos, ni extremidades, ni corazón. No tengo nada. No soy nada.
No podré salir nunca. No tengo más capacidad en mi mente, no tengo más que imaginar. Ya todo lo he concebido, pero nada es real.
Nada es real. Nada es real. Nada es real.
Solo tú eres real.
Sólo tú y la ausencia de tus ojos. No me has visto, pero tampoco vas a verme. No puedes. Ella arrancó tus ojos y se los quedó. Yo no puedo recuperarlos, porque tampoco tengo ojos para ver en dónde están.

jueves, 6 de enero de 2011

Bailar, tomar, bailar, tomar...

Si contase mis pasos
sobre esos caminos
tu y yo moriríamos
pero no mis abrazos.

Si bebiera aguardiente
sonreiría ante ti
con lo que ya viví
momentáneamente.

Y en mi cielo tembló
una rima soñada,
una risa añorada
que no desistió.

Trescientos sesenta grados
de mi mente a mis pies,
sin mirarme me ves
y das rienda a mis miedos.