
Vuela,
risueño murciélago de ojos grandes
que en tu canto morí
al llevarme a la luna.
No tengo prisa por ir a casa,
déjame en ti,
quédate en mí.
Nunca me dejes.
Sueña,
ácidos parajes que tú endulzaste,
camina en mi gloria,
despierta en mi boca.
Desecha mis lágrimas,
dame tus manos.
Juguemos a que es eterno.
¿Será eterno?
Tuya soy.
Mío eres.
Tu risa en botón,
nunca me dejes.
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