domingo, 27 de julio de 2014

Verte dormir


Verte dormir es como atravesar nubes, muy despacio
tu respiración oscilando entre mis sueños y mi cama.
Verte dormir es recorrer un desierto sin sed,
es como sentir olas dulces de un mar imposible
y ver colinas tornarse rojas a la puesta del sol

Podría quedarme una eternidad viéndote dormir
como la danza de las hojas en los eucaliptos
y las prístinas rocas acariciadas por el viento.
Eres un riachuelo; yo, un pez de agua dulce
y no importa a dónde vaya, tú me tienes dentro de ti.

viernes, 25 de julio de 2014

Hoy


Hoy quiero escribirte un poco, y no porque me hayas "inspirado", ya que tú eres inspiración en sí. Mi ecuanimidad y los pétalos de luz que se resbalan entre mis dedos son consecuencia del brillo matutino en tu despertar, son pepitas de oro que encontré en cada destello de tus ojos, que me enriquecen en color y vida. No me diste un tesoro, sino algo mejor: me enseñaste a buscarlo.
Hoy no voy a verte, pero eso no importa. Estás presente en cada paso que subo de ésta escalera infinita, y allí te espero, sin ansiedad, sonriendo para mí misma con el recuerdo de tus besos salvajes, que son como impetuosas olas en medio de la tempestad. Así te espero yo.

Migraña azul

Escrito en noviembre del año 2010


F: Me duele la cabeza, ¡mierdaaa!

F: ¿Y a mi qué me importa?

F: Además estoy medio resfriada, y me siento idiota.

F: ¿Y a mi qué me importa?

F: Tengo ganas de llorar de dolor. Mi cabeza está explotando.

F: ¿Y a mi qué me importa?

F: Creo que tu madre ha muerto, también.

F: ¿Y a mi... ¿Ah?

martes, 4 de marzo de 2014

Hielo (muriendo otra vez)


Mi piel se ha tornado azul ante su exposicion a la noche. Mis pies están listos para buscarte, pero mi orgullo los ha encadenado al balcón desde el cual te sonreía cada vez que iba a abrirte la puerta.
Estoy desnuda en la oscuridad otra vez, muy débil, como un polluelo en la nieve.
Mis ojos destilan el amor del ayer que hoy ya no existe, desean verte por última vez para un último adiós, y  mi propia garganta me ahorca y me deja morir lentamente, imposibilitándome esa despedida.
Mi mente naufraga en tu recuerdo, y no puedo escapar por mas que lo intente. Tú me trajiste aquí para abandonarme a mi suerte en esta isla desierta, donde cada paso es un puñal que me desgarra en mil pedazos, al pensar que soltaste mi mano hace tanto tiempo.
La desolación de mi espíritu esta al límite. Mi felicidad pasó del clímax a su repentina desaparición. Empieza a nevar siendo verano, pero sólo yo lo siento. Veo cómo cae nieve y cenizas que cubren lentamente mi cabello, sí, ése cuyo aroma te agradaba y acariciabas con la sutileza del vuelo de una libélula. De sólo recordarlo me derrumbo sobre el frío cristal de mis lágrimas congeladas por tu indiferencia, hasta convertirme en un rompecabezas imposible, esparcido en el suelo. 

No importa qué tan larga sea la espera. De todas formas, no puedo continuar, pues me quedé petrificada en mis pensamientos, y me convertí en uno de ellos: En uno donde nada existió antes de ti, en uno donde eres soberano de un reino de puros "tú". En uno donde la historia se repite, pero contigo y tu intangible recuerdo. Llórame, tal vez aquello sea el hechizo que nos haga renacer.