Mi búsqueda concluyó por fin. Encontré un pequeño riachuelo en el que puedo refrescarme. Me siento tan cansada...
He atravesado los lugares más inhóspitos, dejé rastros de mi propia carne en la infinidad de mi camino.
Dejé todo atrás: mi hogar, mis sueños y mi propia identidad. Todo por ti. Por un poco de ti.
Pero no obtuve nada.
No importa a dónde vaya, ni en qué brazos me pose. Todos se van al final. Todos me dejan sin comida, sin bebida. Les asquea mi aspecto enfermo y mis graznidos.
Pensé que serías quien por fin me diera un hogar eterno en su lecho, pero no.
Ya puedo sentir el asco en tus palabras.
Los pretextos para enojarte, las ganas de darle hogar a otras aves.
Hoy me rindo
y éste es mi último riachuelo antes de volar hacia el sol, para sentir un calor que me calcine. La ausencia de toda luz me fue negada, así que tendré yo misma que ir a ella
aunque muera en el intento.


