sábado, 10 de febrero de 2024

Esperando



La misma historia de siempre: 

Ojos secos que no pueden cerrarse,

Alma agonizante que muere y revive.

Respiración entrecortada,

dolor en la espalda.

Y nostalgia desbordándose

en vanas esperanzas.

No hay peor acto de masoquismo

Que convertir la nostalgia en esperanza.

Pero, ¡Cómo se siente! 

Es tan reconfortante.

Pensar que estás cerca,

cómo cuando te esperaba, nerviosa

alistándote la cena.

¿Quien diría que yo

en mi obstinación

me iba a convertir en esa dama

con vestido y listones que, sumisa

atendería a su hombre?

Sólo tú pudiste crearme a tu antojo.

Sólo tú encontraste la puerta prohibida

dónde escondía todo.

Todo lo que quise dar.

Todo lo que quise tener.

Todo lo que tú mismo me arrebataste.

Pero ya no importa

porque sé que volverás 

y aquí te esperaré,

con la cena lista.

Recaída


Pesa la noche

más que mi frente.

Pesan los días 

y pesan las lunas.

Pesan mis pies

pero intento correr.

Me toma un esfuerzo sobrehumano hacerlo.

Pesa la vida

más que el vacío.

No puedo más

pero me gusta pretender

que nada me ocurre.


No quiero ser víctima

pues aquello es un anzuelo

para monstruos.

El dolor atrae más miseria

cómo la sangre a las pirañas.

No hay nada más que aburrimiento.

Me aburro.

Todo me aburre.

Todos me aburren.

No quiero anclarme a lo de siempre

porque siempre es el dolor.

El vacío.

Siempre está allí

a pesar de las contradicciones

con las que se enfrenta mi cabeza.

Yo misma soy una contradicción.

Yo misma soy dolor.

Yo misma siempre vuelvo

al origen.