Pesa la noche
más que mi frente.
Pesan los días
y pesan las lunas.
Pesan mis pies
pero intento correr.
Me toma un esfuerzo sobrehumano hacerlo.
Pesa la vida
más que el vacío.
No puedo más
pero me gusta pretender
que nada me ocurre.
No quiero ser víctima
pues aquello es un anzuelo
para monstruos.
El dolor atrae más miseria
cómo la sangre a las pirañas.
No hay nada más que aburrimiento.
Me aburro.
Todo me aburre.
Todos me aburren.
No quiero anclarme a lo de siempre
porque siempre es el dolor.
El vacío.
Siempre está allí
a pesar de las contradicciones
con las que se enfrenta mi cabeza.
Yo misma soy una contradicción.
Yo misma soy dolor.
Yo misma siempre vuelvo
al origen.

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