domingo, 28 de febrero de 2010

Dosis blanquecina


Valproato de sodio. Un veneno que no es dulce y sólo me produce más sinsabores. Quiero prescindir a esta tortura. Quiero volver a escribir en mi cómodo escaño bajo sombras de fantasmas que nublan la muy excecrable realidad para transportarme a un vasto panorama de fantasías. No es la tosquedad con la cual me atraganto con la píldora de ensueño, ni mi renuencia o el clímax en mi sado masoquismo. No. Es Más grande que eso, y más terible. Algo que dilata mis pupilas más que esas porquerías con las que sobrevives y son como una cápsula de tamaño colosal en la cual me encierro desnuda, sin oxígeno ni abrigo. Quiero prescindir a esta tortura.
Mirtazapina maldita. Eres el espectro que se introduce en mi cerebro y tapas mis ojos. Aumentas toneladas a mis párpados, y por ello te maldigo. Mis madrugadas echadas a perder. Mis noches claro oscuras has de arrebatarme para traerme sólo vacío. Un papel en blanco, inútil, deplorable.
[...]

martes, 16 de febrero de 2010

Moda vampirezca....


No negaré que me vacila esta onda y admiro las peculiaridades de dicho personaje, a veces de ojos rojos, a veces azules. A veces cazando humanos con ferocidad, y a veces con sensualidad. No negaré que me disfracé de vampiro un halloween, ni que me encantan las películas de vampiros, desde la adaptación de Drácula, por Bela Lugosi, hasta la trilogía de underworld. Lo que pienso que es absurdo es ver que estan saliendo con mucha frecuencia series relativas a vampiros, y lo peor es que toda esta fiebre vampírica nos llegó como un alud gracias a la famosa saga de Stephenie Meyer: El crepúsculo (Twilight)
Leí sólo el primer libro. Es bastante fácil de leer, y no le veo ningún tipo de innovación en lo que concierne a la literatura. Es un simple cuento para adultos, dado los contenidos "violentos y, posteriormente, sexuales" pero lo único que yo pienso es que todo esto es una baraja para que la autora logre llegar a un público que, en su mayoría, es adolescente. Un público bastante flexible que puede acomodarse a cualquier tipo de farsa. Gente que no me agrada, para ser sincera...
Si hablamos de las películas, admito haber visto las 2, y en el cine. No me parecen la peor bazofia del mundo, pero hay momentos en las que puedes llegar a hostigarte con clichés y cursilerías que se aprecian en ambas. Lo peor de todo es tener que compartir la sala con u público, generalmente femenino, que ronda entre los 12 y 15 años. Gimen, suspiran y hasta gritan cada vez que en la pantalla gigante aparece el deseadísimo "Edward", un vampiro enamoradizo que brilla como diamantes a la luz del sol en vez de calcinarse (verlo brillar así me hace recordar a los comerciales de labiales de maybelline diamonds). Y es allí cuando me pregunto, ¿Por qué quitarle el misticismo y la cruenta sensualidad a un personaje clásico? ¿Por qué adaptarlo a lo que un enorme público adolescente quiere ver?
Dinero. Aunque ustedes no lo crean, mis queridos 2 únicos lectores, el dinero puede transformar al mismísimo diablo en un pequeño pony.

sábado, 13 de febrero de 2010

Del insomnio y el amor.



Desperdicio madrugadas
crucificada a mi ventana.
Tu silueta sigue ausente;
me aproximas a mi muerte.

Averías del destino
sin que cese este delirio,
y me quedo estancada,
pues así es como me matas.

Picaduras y migrañas,
será que no me extrañas;
paraísos de cemento
reinados por abyectos.

Una vida sin tu amor
Es pecado sin perdón.
Pero el diablo te seduce
y a torturas, él te induce.

Emociones olvidadas
me carcomen en el alma
y asesinas mi ilusión
con desgaste de pasión.

El velorio de mis sueños
es con tu protagonismo
que intangible es a mis besos
y sólo aumenta dramatismo.

Laberinto de fantasmas
y más dosis de morfina,
me recuestan en mi cama
hasta el día de la ida.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Estar sin ti


Estar sin ti es como encerrarme en un espinozo rosal. Es cubrir el cielo con una gigantesca atmósfera roja que me baña en sangre y derrota mis defensas.
Estar sin ti es hundirme en mi colchón y ahogarlo en mi propio llanto, una muerte lenta y lacerante. Es encontrarme en medio de una ráfaga y dejar que todo caiga sobre mí.
Es beber un océano de veneno y dejar que me destroze por dentro, para no poder gritar tu nombre y pedir que me salves otra vez...
Estar sin ti es estar enclaustrada en un lugar que es peor que el mismo infierno, porque no tenerte es arrebatarme la vida dejando mi cuerpo deambulando en una nigérrima esfera infinita, andando y andando. Sin encontrarte. Sin esperanza. Muriendo de pena.
No tenerte es mi perdición. No tenerte es mi castigo. No tenerte... Es mi muerte.
Porque estar sin ti me fue imposible imaginar. Estar sin ti es colgarme al borde de un abismo y sin poder expirar, solo resistir eternamente sin respirar.
Estar sin ti es perder no sólo alas, sino paraísos sobre los cuales volar; mares en los cuales nadar; senderos por los cuales correr. Es perderme incluso a mí misma. Es perder los estribos en mi desesperación por volverte a encontrar, por volverte a tener...
Estar sin ti, no quiero más.