
Valproato de sodio. Un veneno que no es dulce y sólo me produce más sinsabores. Quiero prescindir a esta tortura. Quiero volver a escribir en mi cómodo escaño bajo sombras de fantasmas que nublan la muy excecrable realidad para transportarme a un vasto panorama de fantasías. No es la tosquedad con la cual me atraganto con la píldora de ensueño, ni mi renuencia o el clímax en mi sado masoquismo. No. Es Más grande que eso, y más terible. Algo que dilata mis pupilas más que esas porquerías con las que sobrevives y son como una cápsula de tamaño colosal en la cual me encierro desnuda, sin oxígeno ni abrigo. Quiero prescindir a esta tortura.
Mirtazapina maldita. Eres el espectro que se introduce en mi cerebro y tapas mis ojos. Aumentas toneladas a mis párpados, y por ello te maldigo. Mis madrugadas echadas a perder. Mis noches claro oscuras has de arrebatarme para traerme sólo vacío. Un papel en blanco, inútil, deplorable.
[...]
No hay comentarios:
Publicar un comentario