sábado, 13 de febrero de 2010

Del insomnio y el amor.



Desperdicio madrugadas
crucificada a mi ventana.
Tu silueta sigue ausente;
me aproximas a mi muerte.

Averías del destino
sin que cese este delirio,
y me quedo estancada,
pues así es como me matas.

Picaduras y migrañas,
será que no me extrañas;
paraísos de cemento
reinados por abyectos.

Una vida sin tu amor
Es pecado sin perdón.
Pero el diablo te seduce
y a torturas, él te induce.

Emociones olvidadas
me carcomen en el alma
y asesinas mi ilusión
con desgaste de pasión.

El velorio de mis sueños
es con tu protagonismo
que intangible es a mis besos
y sólo aumenta dramatismo.

Laberinto de fantasmas
y más dosis de morfina,
me recuestan en mi cama
hasta el día de la ida.

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