
Desperdicio madrugadas
crucificada a mi ventana.
Tu silueta sigue ausente;
me aproximas a mi muerte.
Averías del destino
sin que cese este delirio,
y me quedo estancada,
pues así es como me matas.
Picaduras y migrañas,
será que no me extrañas;
paraísos de cemento
reinados por abyectos.
Una vida sin tu amor
Es pecado sin perdón.
Pero el diablo te seduce
y a torturas, él te induce.
Emociones olvidadas
me carcomen en el alma
y asesinas mi ilusión
con desgaste de pasión.
El velorio de mis sueños
es con tu protagonismo
que intangible es a mis besos
y sólo aumenta dramatismo.
Laberinto de fantasmas
y más dosis de morfina,
me recuestan en mi cama
hasta el día de la ida.
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