
Estar sin ti es como encerrarme en un espinozo rosal. Es cubrir el cielo con una gigantesca atmósfera roja que me baña en sangre y derrota mis defensas.
Estar sin ti es hundirme en mi colchón y ahogarlo en mi propio llanto, una muerte lenta y lacerante. Es encontrarme en medio de una ráfaga y dejar que todo caiga sobre mí.
Es beber un océano de veneno y dejar que me destroze por dentro, para no poder gritar tu nombre y pedir que me salves otra vez...
Estar sin ti es estar enclaustrada en un lugar que es peor que el mismo infierno, porque no tenerte es arrebatarme la vida dejando mi cuerpo deambulando en una nigérrima esfera infinita, andando y andando. Sin encontrarte. Sin esperanza. Muriendo de pena.
No tenerte es mi perdición. No tenerte es mi castigo. No tenerte... Es mi muerte.
Porque estar sin ti me fue imposible imaginar. Estar sin ti es colgarme al borde de un abismo y sin poder expirar, solo resistir eternamente sin respirar.
Estar sin ti es perder no sólo alas, sino paraísos sobre los cuales volar; mares en los cuales nadar; senderos por los cuales correr. Es perderme incluso a mí misma. Es perder los estribos en mi desesperación por volverte a encontrar, por volverte a tener...
Estar sin ti, no quiero más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario