martes, 28 de septiembre de 2010

C...Carajo...

(Un sueño mío)

F: Cierra los ojos y pide un deseo.

Él: Mmmm... ya.

F: ¿Qué pediste?

Él: Si te lo digo, no se cumplirá.

F: Te diré yo el que pedí. Se encuentra frente a mis ojos.

Él: ...

F: Te lo dije, y se cumplio. =)

Él: ...

Él se va corriendo. Despierto.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Renacer parte 2


Otra vez me alzo por sobre cadáveres podridos, pero perdí el sentido del olfato... ¡Qué dicha!
Tropiezo torpemente al levantarme, pero no me molesta, me da igual.
Todos están muertos a mi alrededor, llenos de gusanos y moscas. No siento asco.
Observo sin expresión en mi rostro todo el vacío a mi alrededor. Uno que se llena únicamente con los infinitos muertos en estado de descomposición... Y camino sobre ellos como Jesucristo camina sobre el agua. Yo lo hago sobre sangre.
Esta vez no renací de mis cenizas. Esta vez yo soy un zombie, y estoy muerta, pero me muevo. No respiro, pero sigo caminando. Estoy ausente de latidos, y es que esta vez mi corazón me fue robado. ¿Debería buscar a ese ladrón para pedírselo de vuelta? No por ahora, ya que prefiero hacerlo cuando esté más fuerte, más viva. Cuando deje de sentir, y esté lista para matar...

Ni en mis más anhelados sueños...

Es un veneno escarlata que se interpone entre tu mundo y el mío. Quisiera ser un camino muy largo que culmine en un abismo enorme, y me recorras hasta dejarte caer... Y despierto.
Porque hoy te soñé; y fue el sueño mas bello del mundo. Tenerte a mi lado, inmóvil, provocando al unísono mi propia inmovilización. Gracias por quedarte a mi lado y no dejarme a mi suerte bajo este sol que no brilla, antes de que seas tú esa estrella aún más poderosa que el mismísimo sol, antes de amarte y contemplarte a todas horas, sin que mis ojos se cansen o se quemen con semejante hermosura y brillantez. Y vuelvo a despertar.

¿Cuánto tiempo más te tendré que esperar?
¿Cuánto tiempo más te tendré que esperar?
¿Cuánto tiempo más te tendré que esperar?
¿Cuánto tiempo más te tendré que esperar?
¿Cuánto tiempo más te tendré que esperar?
¿Cuánto tiempo más te tendré que esperar?
¿Cuánto tiempo más te tendré que esperar?

miércoles, 1 de septiembre de 2010

El velo de la novia que murió carbonizada


Javier estaba apoyado elegantemente en el balcón de un hermoso salón, fuertemente iluminado por las grandes arañas dispuestas en él. La mitad de él estaba iluminado por esta luz amarilla, y la otra mitad, por el azul del cielo nocturno, con una fuerte luna menguante, casi llena. Conversaba alegremente con su mejor amigo, Fabián. Su nuevo mejor amigo, ya que Diego Hinostroza ya no era ese amigo al que yo lo veía abrazar tantas veces. Ahora Javier había cambiado. Ya no cambiaba de novia como cambiaba de calzoncillo, ya no era ese coqueto muchacho con jovial energía que me llamaba tantas veces al día sólo para salir a caminar, o en la noche para pintar paredes de terrenos abandonados. Ahora él estaba muy lejos de mí y de esos abrazos míos que tanto le gustaban y que ahora ya no recuerda ni le importan. Sólo quiere verla a ella, que hoy se encuentra más bella que nunca, en todo su esplendor y cuando la veo en esas fotos, es casi de otro universo... Piel perfecta, ojos perfectos, cuerpo perfecto, todo es perfecto... a excepción de que había bebido demasiado. Era increíble cómo su cabello seguía como si recién hubiese salido del salón de belleza y su vestido blanco ostra se mantenía impecable a pesar de que se tambaleaba con esa "última" copa de champagne. Su voz era gruesa, parecida a la mía, y su sarcasmo hacía sonreír a Javier tantas veces como yo recuerdo haberlo hecho también. Él la vio acercarse y sonrió como nunca. Ella era bella. Y era su esposa.