
Otra vez me alzo por sobre cadáveres podridos, pero perdí el sentido del olfato... ¡Qué dicha!
Tropiezo torpemente al levantarme, pero no me molesta, me da igual.
Todos están muertos a mi alrededor, llenos de gusanos y moscas. No siento asco.
Observo sin expresión en mi rostro todo el vacío a mi alrededor. Uno que se llena únicamente con los infinitos muertos en estado de descomposición... Y camino sobre ellos como Jesucristo camina sobre el agua. Yo lo hago sobre sangre.
Esta vez no renací de mis cenizas. Esta vez yo soy un zombie, y estoy muerta, pero me muevo. No respiro, pero sigo caminando. Estoy ausente de latidos, y es que esta vez mi corazón me fue robado. ¿Debería buscar a ese ladrón para pedírselo de vuelta? No por ahora, ya que prefiero hacerlo cuando esté más fuerte, más viva. Cuando deje de sentir, y esté lista para matar...