viernes, 25 de julio de 2014

Hoy


Hoy quiero escribirte un poco, y no porque me hayas "inspirado", ya que tú eres inspiración en sí. Mi ecuanimidad y los pétalos de luz que se resbalan entre mis dedos son consecuencia del brillo matutino en tu despertar, son pepitas de oro que encontré en cada destello de tus ojos, que me enriquecen en color y vida. No me diste un tesoro, sino algo mejor: me enseñaste a buscarlo.
Hoy no voy a verte, pero eso no importa. Estás presente en cada paso que subo de ésta escalera infinita, y allí te espero, sin ansiedad, sonriendo para mí misma con el recuerdo de tus besos salvajes, que son como impetuosas olas en medio de la tempestad. Así te espero yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario