Si contase mis pasossobre esos caminos
tu y yo moriríamos
pero no mis abrazos.
Si bebiera aguardiente
sonreiría ante ti
con lo que ya viví
momentáneamente.
Y en mi cielo tembló
una rima soñada,
una risa añorada
que no desistió.
Trescientos sesenta grados
de mi mente a mis pies,
sin mirarme me ves
y das rienda a mis miedos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario