viernes, 6 de agosto de 2021

Desde las sombras.

Fotografía por: Nicholas Roemmelt (Alemania)

Hoy te observo desde las sombras. Sombras que hoy desprecias, pero que antes te refugiaban de la locura que te atormentó cuando estabas solo.

Te observo a contraluz como si yo fuera un adorno, invaluable, pero oculto en polvo y telarañas, en un rincón de un anticuario dónde todo lo que brilla está en remate.

Tú buscas un tesoro allí, a pesar de ser más hermoso que todos los diamantes del mundo. El sol se muere de envidia al tenerte bajo su merced, pues tú eres toda una constelación desafiando las leyes de la perfección. Nada te opaca, eres cegador.

Y a pesar de todo el fuego y las chispas que emites y desintegran mi piel y mi cabello, sigo aquí, inmóvil, siendo testigo de un segundo Big Bang que estalla en tu garganta y me somete a tu imponencia.

Sabes dónde estoy, sabes lo que representas, pero como todo ser fuera de éste mucho, sólo me ignoras, para continuar tu recorrido por nebulosas y auroras boreales que yo, en medio de mi opacidad, intento alcanzar.

Mientras tanto, en las sombras me refugio. Y hoy te observo desde allí, con un cigarro y las piernas cruzadas, mientras tú estás allí, frente a mí. Frente a todos. Sol de todos los universos, quédate un rato más, y déjame observarte hasta grabar tu color imposible en mi memoria.

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