lunes, 14 de junio de 2021

Tú no me amas, parte 3


Tú no me amas. Tú amas una imagen. Una proyección de la inocencia encarnada en finas piernas y miradas ingenuas.

Tú amas una idea, una ilusión. Una pequeña flor con aroma intenso que pueda brotar en medio de un vasto acantilado.

Tú amas un reflejo de tu propia pureza. Una onomatopeya que puedas exclamar cuando se te escape una risita de tímida alegría, de aquellas que me podrían dejar mirándote por horas.

Pero yo soy un largo texto que ignoras y no puedes interpretar. Te cansaste de leerme, y es por ello que tú no me amas, siendo yo quien te amó desde hace tanto, te amo y, posiblemente, te amaré.

Podría amarte más allá de lo que el amor se concibió en sus miles de manifestaciones terrenales.

Te amaría tanto que sembraría un bosque en ese vasto acantilado. Te amaría como una gaviota a la brisa del mar, o como hojas de un árbol de cerezo, al caer con el intenso sol del verano, para dejar alfombras a tus pies. Podría construir un hibernadero con las flores más lindas sólo para ti, ya que yo no puedo ser aquella que quisieras ver germinar.

Pero eso ya no importa, porque tú no me amas. 

Aquella flor ahora yace en una maceta en tu balcón, cuidada con la delicadeza de tus manos, mientras yo sólo lluevo, trueno y grito con toda la fuerza de mis pulmones a mi propio desamor, porque tú no me amaste, ni me amas. 

Me amarías algún día?

No hay comentarios:

Publicar un comentario