
Vivo a través de un espejo roto cuyos frágiles e hirientes pedazos como mi persona, se precipitan en una cascada de diamantina a relucir y herir sobre quien tenga la mala suerte de caer. Hoy vi un reflejo de maldad y otro de el ángel que quise matar dentro de mi, y desgraciadamente no pude. Confundida y demente estoy. No lo dudo. Una paloma con complejo de colibrí disfruta manjares exquisitos y poco abundantes en un jardín sin más flores que una planta carnívora. El placer lo da el dolor, y el dolor lo dan todos. Y me transformo en una nube negra y lloro ensuciando las calles y escupiendo sobre la insensatez. Me inspiro y doy inspiracion. Al odio, al amor, al desencanto y el perdón. Me desvanezco como un fantasma al pasar al cielo, y reaparezco alli frente a ti y tu ingenua expresión. Qué tonto te vez hoy. Y yo me siento poderosa. Decidí comprar césped para que te eches sobre él y te conviertas en luciérnaga, vueles lejos pero hasta donde pueda verte, y al alejarte te conviertas en estrella y definas la constelación de Andrómeda. Yo me quedo aqui, porque es lo mejor, porque debo seguir siendo vidrio molido, y convertirme en granizo, y en una escultura de hielo, y en todo Groelandia si es posible. Porque soy poderosa. Porque me fortalecí. Porque renací, y estoy más viva que nunca.
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