
Carmelina es una bruja que transormaba horribles hongos alucinógenos en frescos chocolates, salvando así la vida y la mente de sus camaradas al intentar hacer cosas malas. Ella vivía feliz en su atuendo negro, sonreía siempre que podía hacerlo y con sus poderes hacía reír hasta al más serio.
La gente solía prejuzgarla, pero cuando se daban cuenta de que ella no era mala, la apoyaban y la aceptaban dentro de su reino. Carmelina era muy feliz, excepto cuando finalizaba el año y perdía sus poderes durante el periodo de navidad, hasta pasado el año nuevo. Era allí cuando sufría de una depresión que podía ir desde la levedad hasta la severidad. Ella sólo se sentaba allí, se congelaba frente a la ventana esperando el retorno de su poder maravilloso. Su felicidad.
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