No necesito bañarme en té para envejecer
ni condensarme en nubes para llover.
No pido gracia, pido perdón.
Si no hay perdón, entonces dolor.
Dolor que sólo a mí se dé eternamente
y ningún martirio más en tu mente.
Que ángeles pulan tu perfección
y que tus piernas sean cola de pez.
Guarda los miedos y entierra al demonio
que no hay más razón por la cual yo te lloro.
No necesito ser herida abierta para arder
ni que me llenen de libros para aprender.

No hay comentarios:
Publicar un comentario