martes, 23 de junio de 2009

Poema al último adiós (Julio 2007)


Creo en los momentos que me obsequiaste
y en cómo tu siniestra alma me entregaste.
No quiero creer en que no te veré otra vez
y que mis lágrimas, con dolor, derramaré después.
En los murmullos del viento nocturno
tras los arbustos se oye ese cantar tuyo
que es como el calor de tus fogosas caricias,
un paraíso de sueños, mares y delicias.
Pero en esta pesadilla, enterrada estoy,
y como sonámbula, hacia la nada yo voy.
Mis pasos desgarran la piel del mundo
al saber que yaces a mi lado, moribundo,
y mientras te desintegras como cenizas
yo siento mi pobre corazón hecho trizas.
Te tiendes en el verde lecho del bosque
esperando que la oscuridad total te toque
con sus manos te envuelva en el sueño eterno
y sin decir adios te vayas desvaneciendo.
Cómo quisiera, amor, irme contigo
y poder tener, para siempre, tu abrigo
sácame de la pesadilla de tu muerte
y haz que otra vez pueda tenerte.
quiero otra vez tus pálidos labios besar
y tu decrépito cuerpo poder abrazar
le ruego a la muerte que no te haga suya
pues ha de saber que siempre seré tuya
y si tu te vaz de este mundo, yo iré contigo
para poder tener, para siempre, tu abrigo.

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