jueves, 4 de abril de 2024

Monstruo



Me encuentro en el borde de una cinta negra 

que yo misma desaté.

En ella, adjunto aquellas cosas que callé

hasta que, finalmente, rebasaron

y pudieron más que yo.

No fue una escena agradable

ver cadáveres putrefactos 

de algo que sólo eran simples preguntas

jamás planteadas.

Sólo prisioneras en mi propia garganta, 

esperando

el momento exacto para ser liberadas

mas no lo hice. 

Las dejé ahí, 

guardadas hasta que expiraron,

mutaron

y fueron expulsadas de mi boca 

tras una oleada de licores y especias

que me transformaron, 

finalmente, 

en el monstruo que soy hoy.


¿Cuánto más habría hecho falta

para contenerme?

¿Cuánto más podría predecir mi mente, 

poco cuerda,

ese cúmulo de insensatez y mentiras

que yo misma creí por tanto tiempo?

El monstruo se deslizó cerca a tu cuello, 

cerca a tus oídos.

Silencioso, 

pero su veneno te deja casi aturdido.

¿Cómo te protejo de mí misma

si ese monstruo lleva un rumbo fijo

tras beber la pócima,

un rumbo que nadie puede detener?

Lo miro fijamente 

con asco, 

pero no me puedo mover,

pues éste tomó posesión 

de todo mi cuerpo.

Mi boca dice sus palabras.

Mis ojos destilan su ponzoña

y mis manos, ¡Ay, mis manos!

Sólo funcionan como autómatas

que toman el vaso y lo llevan a mi boca.

El monstruo despertó.

La pesadilla comenzó.

La noche será larga

hasta el fin de la matanza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario