Como un tul efervescente me cubres
y te siento aún sin verte.
Mi cuerpo deja de moverse,
se vuelve pesadísimo.
Hoy solo quiero dormir.
No importa si estuve bailando
a los halos de un arcoíris imprevisto
o si reí muy fuerte
hasta hace unos segundos.
Ya me cansé.
Quiero dormir.
Recuerdo cosas que no pasaron
pero me derrumban.
Me arrebatan toda esperanza.
¿Por qué tengo esas imágenes
si nunca las palpé;
¿Por qué empezó a doler
así, de repente?
Y me doy cuenta que llegó.
El monstruo invisible.
Sobredosis somnífera
con miradas que reprueban.
Miradas de enemigos que no existen,
risas burlonas.
Me veo mal.
Me veo horrenda.
A nadie le importo
porque soy un asco
y no sirvo para nada.
Sólo quiero dormir.
Me miro al espejo:
no puedo más.
Me desmayo ante el horror
y decido hibernar
hasta que el peso del monstruo
se aliviane un poco.

No hay comentarios:
Publicar un comentario