martes, 14 de julio de 2009

El artista y la naturaleza.


Si vemos colores en la naturaleza estamos bien. Si sacamos los colores de la naturaleza, somos dioses. Hoy me puse a reflexionar sobre ello al acudir al parque de las leyendas junto a unos amigos igual de sicóticos como yo. Me quedé muy pensativa al observar los colores del pavo real, de entre los cuales pude identificar amarillo limón, azul cobalto pero sabe dios qué más tonalidades que hacen de su plumaje algo brillante y perfecto. Tienen luz propia. Lo mismo cuando vimos a las mariposas disecadas y ese color tan ultravioleta, tornasolado, que cambiaba y se ponía de un blanco amarillento pasteloso violáceo claro ligeramente bermellón con algo parecido a ojos de búho de un tierra siena rojizo algo ultramarino verdoso cielo. Y mi descripción sigue siendo imprecisa...
Me pregunto cuál será nuestro último trabajo, mis queridos hermanos pintores. Si para egresar y graduarse hay que pintar un pavoreal o una mariposa blanca amarillenta pastelosa violácea clara ligeramente bermellón con algo parecido a ojos de búho de un tierra siena rojizo algo ultramarino verdoso cielo, entonces probablemente sólo uno de nosotros será la próxima divinidad. Alabado seas futuro egresado perteneciente a la escuela de graduados.

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