
Las horas ahora se pueden beber y los minutos, aspirar. No encontré lo que buscaba, pero sí sueños púrpuras. Sueños latentes en ese vapor verde que danza ante esos ojos con las pupilas dilatadas. Todos creen que soy la tonta de la fiesta, pero lo que no saben es que observo con cautela cada movimiento, cada mirada furtiva e insinuante, y cada ingenuo que me incita a la lascivia, haciendo siempre yo, caso omiso. Y sí pues, mi autoestima será baja, pero la dignidad jamás habré de perder. No soy tan tonta como para permitir que el diablo se disfrace del amigo consolador con otros fines que no son precisamente "hacerme sentir bien"... La experiencia no sólo me hace dar nuevas pinceladas, o sacarme más arrugas. Esta ya me hace ver a través de esos ojos rojos, tras los cuales hay un infierno distinto y un alma que es más débil que una vela compitiendo con el sol. A mayor sea tu fortaleza exterior, es mayor tu debilidad interior. Y por eso, su alteza de la noche, por favor, no jale más. No jale... Más.
[...]
Como suelo decir: "La inmortalidad es un privilegio", y es que soy privilegiada de poder despertar hoy otra vez, luego de la peor muerte de mi historia.
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