
Cantares de antaño,
querer endeudado,
ataúdes, engaños
y amores quebrados.
Cansada de repetir misivas que tú ya no lees.
¿Hasta cuándo seguiré sentada frente a tu puerta?
se erosiona mi piel como rocas al viento
hasta que me fusiono con él y desaparezco.
Inútil vigilia,
sonrisa perdida.
Eterna malicia,
recuerdo tu ida.
Los sueños constantemente repetitivos
en los que ya no me ausento de una sonrisa
se acaban por fin esta madrugada
porque esta alma muerta ya no te ama.
Y yo te perdono,
también te abandono:
por otro camino
marqué mi destino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario