viernes, 29 de abril de 2016

La resignación


El tedio se ralentiza en su máxima expresión cuando la estás pasando mal, cuando cada segundo es un paso más el calvario de una vacía existencia. No importa qué tan gratos sean algunos momentos, la premonición exacta de que éstos pueden llegar a ser tan efímeros es lo que mata en pesadumbre.
Veo a mi alrededor, todo va muriendo lentamente, todo cae y no vuelve a levantarse. Hay estrellas, pero el cielo sigue siendo oscuro y mucho más grande que ellas. Soy un péndulo que oscila entre la fantasía y la realidad, pero estuve demasiado tiempo estancada en lo primero. Hoy pude abrir mis ojos y encontrarme con mi eterna soledad, sin embargo, hemos decidido hacer las paces y dar lugar en nuestro círculo a un nuevo amigo: la resignación.

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