sábado, 26 de septiembre de 2020

Prisionera

 


Tus reclamos son inaudibles, pero lo que sí puedo sentir a flor de piel es la barrera que nos separa. Yo estoy en una prisión de máxima seguridad, en la que convierto a mis acompañantes en mis propios prisioneros. Tú sólo me acompañas desde afuera, dejándome la imposibilidad de retenerte...

A pesar de los alambres de púas, el puente resquebrajado y las rejas eléctricas, entrecruzadas, te veo con la misma claridad con la que puedo ver el cielo. Eres inmenso, pero lejano. Vienes cuando te place y te vas, de la misma forma, dejando mi estómago más electrificado que las rejas.

"¿Por qué te vas tan pronto?" Susurro, pero consigues oírme, e ignorame. Me pregunto por qué estás tan fuera de mi control, tan fuera de mi alcance. ¿Por qué vienes si después te irás tan pronto? ¿Por qué me torturas con tu majestuosidad y me devoras si mis restos, aún vivos, te serán indiferentes?

Perdón por desgastarme tan rápido. Quisiera ser tan duradera como los trazos que dedicas a alguien eterno, al menos. Soy fugaz, mas no como una estrella, sino como una pluma cayendo: algo que a duras penas, otros perciben, menos tú.

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