domingo, 20 de diciembre de 2020

El ocaso

Fotografía por: Luis Choza

Nuestros encuentros son como las brasas en carbón. Tus ojos se llenan de chispas, aunque intentes disimularlo con ese enorme muro que logro calcinar con mi fuego. Me acerco a ti pisando esas cenizas con una soberbia que te fascina, al ser un espejo en el que te admiras a través de mí.

Al final, somos fieras que sucumben al calor y terminamos tan dóciles entre sábanas, que podríamos repetir mil veces el mismo final.

El ocaso pinta nuestros cuerpos salados y nos convertimos en un acantilado con fuertes olas, que salpican el muelle hasta dejarlo inhabitable por algunas tardes salvajes. 

Tú y yo, hoy solos, sin una cámara que registre nuestro vaivén, ni nuestros cabellos enredados. Sin ojos curiosos, sin él y sin ella, que aún, ingenuos, nos piensan inocentes. Si supieran, estoy segura que jamás volverían, como nosotros que siempre cruzamos nuestros reinos al ocaso.

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