Descubrí que tu soledad es tan insoportable como la mía.
Te volviste loco. Perdiste la razón.
Y digo ésto porque mi amor nunca fue a medias. Mi amor entero eras tú.
Hace mucho tiempo yo era aquella mujer que tanto hubieras querido: un eterno abrazo, cálido y seguro de sí. Más que un sticker era un tatuaje: me hubiese tatuado a ti hasta que sientas que jamás te abandonaría.
Pero arrancaron mis alas.
Mi amor fue corrompido por la más pura maldad.
Mi amor se convirtió en un tímido susurro, porque me dieron a entender que mientras más ruido hacia, sería más molesto para quien lo recibiera.
Tuve tanto miedo de tus quejas. Tanto miedo de que me empujaras violentamente a un abismo de abandono diciendo que me detenga, que te asfixiaba. Entonces decidí darte una prudente distancia para que puedas respirar.
Lamentablemente querías que te deje sin aire, que fuera ese tatuaje...
Perdón por no haberlo sido.
Ahora mi cuerpo sin alma intentará compensar los abrazos que no pude darte. Los detalles. Las risas.
La compañía que tanto anhelas, como si hubieras perdido tu manada.
Tal vez yo sea un antílope, y tú un león. Sé que eres peligroso para mí, pero te daré la calidez que necesites, hasta que vuelvas a tu manada y devores lo que queda de mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario