lunes, 11 de enero de 2021

Musa de nadie


Mis pies están gélidos, sobre cerámica.

Estoy dispuesta de tal forma que el sol y las sombras que a contraluz me saturan, me recuerden.

Con una foto

Una escultura

Un retrato.

Pero nadie se percata de ello.

Soy la musa de nadie.

En mi piel ven pecados, fetiches.

Posibilidades que únicamente pueden satisfacer los ardores de su carne

Más no ven los matices, las sombras ni los detalles en el brillo de mis ojos.

Por un momento te detuviste ante mí y observarse aquello que sí quise que vieras. Por un momento el brillo de mi piel cambió. Rejuvenecí y las comisuras de mis labios se alzaban, como izando la bandera de un nuevo lugar, en el que podríamos quedarnos hoy, o tal vez, siempre.

Pero te fuiste tan rápido. Te deshiciste de mí para contemplar a alguien más.

Mi piel se tornó opaca, mis ojos, inexpresivos.

Se fue el sol y nadie más pudo verme otra vez.

Porque estoy cubierta en las tinieblas.

Porque soy la musa de nadie.

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