lunes, 16 de noviembre de 2009

Maldiciones imperdonables.


Podría comprimir el mundo entero y hacerlo caber en mi estómago. Pienso que no sería tan doloroso...
Podría columpiarme con cadenas enganchadas en mi carne, y dejarme caer en lava ardiente, y sigo pensando que no sería tan doloroso.
Podría vestirme con aluminio oxidado y cortarme el cuerpo con él. Podría meter vidrio roto en mis zapatos y correr millas enteras con ellos. Pero tampoco sería tan doloroso.
También beber ácido muriático, y atravesar mis piernas con palos de tejer. O meter alambres en mi boca para luego conectarlos a la corriente eléctrica. Todo eso para que siga sin dolerme.
Con alicates, sacarme las uñas e intentar arrancarme los cabellos con esas manos heridas. Podría despellejarme con un navaja y sumergirme en alcohol. También me dejaría caer sobre afilados clavos, y tampoco sería tan doloroso.
Las manifestaciones de dolor físico no se comparan en absoluto a un alma rota.

2 comentarios:

  1. lo que puedo decir con respecto a esto es que es muy cierto .. muy intenso tambien .

    ResponderEliminar
  2. Dios me libre de ese dolor... aunque eh tenido dolores muy fuertes en mi alma, jamás deje que se rompiera...te doy toda la razón pues a penas pude sobrevivir ..pero ahora se que soy un duro barco de hundir, alguien experimentado y más fuerte que ayer... corregido y aumentado!

    ResponderEliminar