domingo, 16 de mayo de 2010

Él


Él duerme de día y de noche despierta.
Sus sueños son bellos pero llenos de pena.
Escapa de su cueva, bañado en ébano
y acude a la noche, acandilado.
Sus piernas no cesan; recorre mi mundo
a dos pasos se va; a uno sólo, regresa.
No cuenta historias, me las hace vivir.
Sueños en vida; vivirlo, un sueño.
Sin él o con él, parece lo mismo
pero no puedo dejar de pensar en su andar.
Y mis noches sin él menguan en miseria:
Longevo crujir de papiros en blanco.

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