sábado, 30 de septiembre de 2017

La incorrespondencia



Me siento como en medio del océano, bajo la tormenta y los nervios por si moriré ahogada o no. Mi cuerpo tiembla y mi estómago se revuelve aún más que un huracán.
Los minutos son perpetuos cuando estás lejos de mí.
Imagino tu tacto y una ola de calor me atraviesa brevemente, pero entonces recuerdo tu ausencia y todo vuelve a congelarse: mis manos y el tiempo.
Mataría por tenerte cerca.
Sacrificaría cada noche de reposo, cada exhalo y pasos descalzos sobre la lluvia por un sólo roce de tus manos y vendería mi mundo real por el sueño de tu abrazo, por una sonrisa que calcine las estacas de hielo con las que otros han herido mi pecho.
¿Por qué me duele tanto no tenerte, si nunca fuiste mío?
Porque adentro de ese "nunca" hay un "tal vez" que percibí en la comisura de tus labios desde el primer momento en el que dijiste mi nombre.

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