martes, 25 de diciembre de 2018

Cuando ya no me quieras



La nitidez en mi memoria aumentará cuando ya no me quieras.
Cuando me duela hasta un roce con las yemas de tus dedos, olvidadizos.
Cuando mengúe la luz que te permitía verme, incluso en la noche.
Todo a mi alrededor morirá cuando ya no me quieras.

Mi nariz quedará prendida
del olor de tu pelo.
Mis reclamos a tu desamor los gritaré a través de pretextos.
Peleas tontas, órdenes sin sentido
tratarán de enmascarar mis súplicas, casi pidiendo misericordia para que vuelvas a quererme.
Tu olvido me acechará tras tu indiferencia
evaporando mi cuerpo de entre tus brazos.
No será necesario seguir gritando, pues ya no me oirás.

Cuando ya no me quieras seguiré esperando, pues ya lo hago
incluso antes de que me quieras.
El tiempo, el espacio y tus besos se fusionan en un cúmulo de nada,
que terminará intangible incluso a la memoria.
Quiéreme hoy por última vez y te prometo que serás inmortal.
Porque no importa si yo muero o si tú lo haces,
porque nada de mí volverá a existir, ni siquiera el recuerdo o tu presencia fantasmal en mis sueños cuando ya no me quieras.

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