sábado, 29 de febrero de 2020
El hombre biónico
Sacudo los últimos residuos de cenizas que quedan en mis sábanas. Las sobras de lo que fue un festín la noche anterior.
Tengo un pensamiento recurrente y éste es color canela.
La dopamina está por los cielos y el vodka casi lleno. Es raro que yo no haya bebido.
Y es porque no necesité adormecer mi cuerpo para aliviar sus dolores, porque la respuesta estaba en intensificarlos con cornadas, cual toro en medio de un ruedo, y yo, incapaz de defenderme.
Las cortinas permanecen cerradas para ocultarnos de un mundo que nos hizo tanto daño, pero aquí estamos, con los dedos entrelazados, marihuana y un tornillo.
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