domingo, 26 de abril de 2020

Cadáver luminiscente


Sólo puedo recordarme a mí misma como un cadáver que volvió a la vida por un instante.
No es la alberca ni el jacuzzi. Tampoco fue el mar, aunque no lo creas.
Sólo fueron tus brazos.
En ésta historia sólo tus brazos son protagonistas, acompañados de grillos, estrellas y la alberca. Yo era una sirena.
Tú eras pescador, y me sacaste de tus redes para tomarme y contemplarme.
Tus ojos incrustados en mi cintura, y una quietud que ni siquiera el sonido del agua podía romper, sino acompañar, con la misma delicadeza con la que una flor de loto se desliza y danza con su propio reflejo al compás de un viento suave.
Ese día brillé un poquito. Estar viva me hizo bien, sólo hubiera deseado no morir otra vez
al arrancarme de tus brazos.

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