miércoles, 8 de abril de 2020

La traición más grande.


Excusas. Todas son excusas. Estoy por destruirme como un cristal cayendo al pavimento...
Es en esos momentos que ellos se van.
Hoy te fuiste también. No hubo ni siquiera un adiós. Sólo palabras de odio, resentimiento. No hubo nada que yo no hubiera hecho por retenerte, pero quisiste irte, y te dejé ir.
Podría batir récords mundiales que consistan en ganarme el odio de alguien mientras más lo amo. Es inexplicable.
Estoy encerrada en un cubículo del que quise escapar para volar. Emprender un vuelo infinito hacia el mar, pero tú y tus pensamientos nigérrimos me proyectaron entre brazos ajenos a los tuyos.
¿Será que para eso nací? ¿Para ser una prostituta accesible, más no para ser amada? Yo nunca fui ni quise pertenecer al cuerpo de nadie, sólo entrelazarme con un alma que me jure el utópico amor eterno que siempre quise, una que pensé sería la tuya.
Te fuiste igual que ellos.
Te fuiste odiándome sin razón alguna
Y me dejaste encerrada en mismo cubículo en el que me dejaste:
desolada y con todo un universo de posibilidades que sólo quise compartir contigo, y que no caben aún en mi cabeza.
.. Pero te fuiste.

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