domingo, 12 de julio de 2020
El peso del mundo
He perdido todos los sentidos ésta noche.
El mundo se derrumba junto a mí, y a pesar de que tuve las fuerzas para sostenerlo por ti, dejaste que se venga sobre mí y me aplaste hasta hacerme añicos.
Todas las noches tuve sueños en los que sólo pude abrazarte, a pesar de la distancia.
No me importó nada. Ignoré las manos tendidas hacia mí, porque sólo quería tocar las tuyas, así tuviera que atravesar una cámara de torturas en la que no puedes respirar más la brisa del mar, o el viento que entre los árboles se cuela.
Fui capaz de soportar el peso de todos los cadáveres que dejó la guadaña del 2020 sólo porque tú eras mi única luz al final de todo, pero te apagaste, y eres ahora como un zombie.
¿Por qué te sigo amando si ya estás muerto? Qué hago para traerte de vuelta?
Si tengo que arrancarme el corazón para que vuelvas lo haré, aunque me cueste mi propia vida. ¿Qué más da? Ya lo perdí todo.
En un segundo tenía todo, y ahora, nada.
Sin ti no tengo nada, ni siquiera a mí misma. Te llevaste contigo lo último que quedaba de mí, la última voluntad que tenía para continuar atravesando ésta mala broma que el mundo nos juega. Ahora, ¿Qué más da?
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