jueves, 13 de febrero de 2025

Lluvia de verano

 

Mi ropa es pequeña, y se reprende a sí misma

Ante miradas inescrupulosas

cegadas en lodo:

estancadas, pero explosivas

ante el primer taxi que no detuve

y pasa apresurado junto a mí.


Tengo las piernas cansadas, 

pero aún ansiosas

por ir más allá.

Y sin ralentizar ni un segundo

sigo un húmedo camino 

que me acerca a ti.


No me importaría descartar mi paraguas

ni la densa neblina 

Que nos conecta en ese mar de aire.

No me importa que,

en cada gota

e, incluso, cada partícula de nube

me esperes en secreto,

disimulando que, tal vez

no esperas nada.


Ésta vez llueve

pero no hace frío.

El bochorno me hace jadear;

es cálido a mi corazón 

y entre mis muslos.


Mi ropa es mínima, 

y fuiste tú quien me la puso

porque fuiste dueño de mi mente

a la hora de vestirme,

a la hora de llover 

en medio de calores y caminos:

Dueño de la lluvia de verano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario