Como los dioses, me fue dado ser creadora. Es un don que nunca supe aprovechar.
Ser perfeccionista es una roca en mi camino que me hirió severamente de tantas veces que la he pateado.
Podría crear formas extrañas de vida, mundos que no existen pero, al percibirlos, podrías adentrarte en ellos, hasta que ésta asquerosa ciudad te despierte de ese sueño lúcido con el sonido de un claxon.
Me fue dado un don a cambio de mi sensatez. Y aquí estoy, desperdiciándolo en algo tan simple.
Soy una alquimista que ha experimentado con alcoholes, con alquitrán y muchas otras sustancias, hasta encontrar lo único que me fue negado: una sonrisa real.
Qué tan difícil es ser feliz si puedo crear vida? La felicidad es más difícil que darle un corazón a una botella de plástico?
No lo sé. La receta es imposible. Sigo experimentando, y sigo fallando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario