miércoles, 8 de enero de 2020

Su alteza de la noche (capítulo final)


Cleopatra, por John William Waterhouse


Su alteza de la noche vuelve a mí.
Ésta vez dócil y cruzando la delgada línea entre la lástima y el querer.
Pasó de ser parte de la realeza a un simple plebeyo
o incluso
menos que eso.
Eres ahora un mendigo. Estás tras de mí a rastras, implorando por migajas de recuerdos que ya casi no veo. Me imploras sólo a mí.

Su alteza de la noche soy yo ahora.
Soy tu zona de confort, tu ventana por la cual escapas y te pierdes entre la seda negra de mis vestidos.

Las ofrendas que te hice hace tanto tiempo hoy me fueron devueltas con grata multiplicidad, con la sangre en tus rodillas.
Tus súplicas y humillaciones ante mí son complacientes, y te acercas como una cucaracha buscando la oscuridad.
Soy yo ahora soberana de tu cuerpo y alma, pero mi reino está vacío. Fue saqueado por el más ingrato de los verdugos: el tiempo. Si te tengo, no tengo nada. Nunca habrá nada.


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